Paul Scholes ha vuelto a meter a Adam Wharton en la conversación del Manchester United, y lo ha hecho con una claridad demoledora. Scholes dijo que Wharton “me parece perfecto”, mientras Wes Brown lo calificó como un “brillante relevo para Casemiro”. El problema para el United es que Crystal Palace no se está comportando como un club arrinconado, y la puja ya está bastante abarrotada.

El caso de Scholes por Wharton

La postura de Scholes no fue un simple gesto hacia un centrocampista joven y talentoso. Fue mucho más lejos: “No me puedo creer que no estén intentando fichar a Adam Wharton. Sandro Tonali habría sido mi primera opción, pero ahora que ya no está, Adam Wharton me parece perfecto”. Brown fue igual de directo y pidió al United que se lance a por Wharton en verano, elogiándolo como recambio de Casemiro.

Y ahí está lo útil del argumento para el United. Wharton no se está discutiendo como un adorno vistoso, sino como un centrocampista de control. Sus números recientes en el Palace respaldan esa lectura. Presenta una valoración media de 7,28 en sus últimos 5 partidos, ha disputado 340 minutos en ese tramo y ha marcado 1 gol.

La actividad veraniega del propio United deja claro que no está esperando a que una sola operación marque toda la ventana. Ya ha cerrado cuatro fichajes este verano: Andrey Santos, Youri Tielemans, Karl Darlow y Tynan Thompson.

El precio del Palace y el interés de los rivales

El obstáculo es el dinero, y no poco precisamente. Crystal Palace exige en torno a 100 millones de euros por Wharton, una cifra seria para cualquier operación, más aún si todavía tiene que sobrevivir a la competencia de Chelsea y Real Madrid. Chelsea es visto como la amenaza inmediata más fuerte, mientras que el Real Madrid también le sigue de cerca y podría empujar la situación hacia una subasta al final de la ventana.

También pesa el calendario del propio verano del United. Una fuente sitúa su próximo partido de liga fuera de casa ante el Hull City el 22 de agosto, mientras otra coloca la presión del cierre de mercado en torno al 3 de septiembre. Son referencias distintas, pero la lectura es la misma: no es una conversación que el United pueda dejar enfriarse durante mucho tiempo.

El respaldo de Scholes da a la operación un encaje futbolístico más limpio que otros nombres que han salido a escena. El precio y los rivales la complican, pero no la vuelven menos lógica. Si el United quiere un centrocampista que encaje en el perfil descrito por Scholes y Brown, Wharton ya está en el centro del debate.

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