Carlo Ancelotti ha firmado un arranque rapidísimo en Brasil y la primera gran conquista no ha sido táctica, sino cultural. Aceptó dirigir a Brazil en mayo de 2025 como el primer técnico extranjero de la historia de Brasil en un Mundial, contrató a un profesor de portugués y se comprometió a dar cuatro clases por semana. Las primeras señales han sido lo bastante sólidas como para suavizar el ambiente a su alrededor, incluso antes de que la gran cuestión futbolística tenga respuesta de verdad.

Cómo se ha asentado Ancelotti en Brasil

La señal más clara de ese esfuerzo llegó en sus propias palabras. “Soy yo el que tiene que hacer el esfuerzo de hablar portugués aquí”, dijo Ancelotti.

Eso ha importado en un país que puede mirar con recelo a un forastero en el banquillo, sobre todo a uno que toma las riendas antes de un Mundial. Roberto Piantino, su profesor de portugués, aseguró que le sorprendió lo en serio que se tomó Ancelotti el aprendizaje del idioma. El docente recordó que le pidieron otra clase un sábado, lo que significaba las 9 de la mañana en Vancouver, donde Ancelotti vive con su esposa.

El mismo patrón se ha repetido en el resto de la estructura. La renovación de contrato se retrasó alrededor de un mes para que también pudieran ampliarse hasta 2030 a tres miembros del personal de la CBF. Ese tipo de detalle suele quedarse en segundo plano, pero deja claro cuánto trabajo se ha hecho para mantener todo el operativo bajo control.

La respuesta pública ha sido alentadora. Una encuesta de Quaest señaló que el 41% aprueba su trabajo, frente al 29% que lo desaprueba. Suma 6 victorias, 2 empates y 3 derrotas en sus primeros 11 partidos, una base más que decente para un técnico que aterrizó con un escrutinio demoledor.

La verdadera prueba sigue estando en el fútbol

El problema de Brasil es más grande que saber si Ancelotti puede ganarse el vestuario. La cuestión es si el fútbol estará a la altura de la reputación. El 6-2 del domingo ante Panamá llegó en el penúltimo encuentro de Brasil antes del Mundial, pero el debate que de verdad perdura es sobre la forma que quiere darle y sobre los jugadores a los que les pide sostenerla.

Ancelotti ha utilizado un atrevido 4-2-4, construido alrededor de la calidad estelar. Él mismo lo resumió así: “Tenemos a dos de los cinco mejores jugadores del mundo”. Es una manera justa de enfocar el ataque, porque Vinícius Júnior suma 36 partidos y 16 goles en todas las competiciones en 2025, mientras Casemiro sigue aportando una presencia de mucho peso con 34 partidos de Premier League en ese mismo año.

El problema es que ese 4-2-4 todavía no ha producido de forma constante la química a nivel de club que Ancelotti quiere de Vinícius Júnior y Lucas Paquetá. Ahí es donde el debate sobre Brasil se pone mucho más serio. La confianza existe, el trabajo con el idioma existe y los números de la encuesta existen. El juicio final dependerá de si Ancelotti consigue convertir todo eso en un conjunto que sostenga a sus estrellas lo bastante bien en el torneo que de verdad importa.

Brasil ganó por última vez el Mundial en 2002, y al país le importarán muy poco los índices de aprobación cuando empiece el torneo. Pero, de momento, Ancelotti se ha comprado algo valioso: un inicio paciente y una sala que parece dispuesta a escuchar cuando llegue el próximo partido.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la afición de Brasil ya confía en Carlo Ancelotti antes del Mundial?

Ancelotti se ha ganado una confianza temprana al adaptarse con rapidez, contratar a un profesor de portugués y comprometerse a cuatro clases por semana. Una encuesta de Quaest situó su aprobación en el 41%, por delante del 29% que lo desaprueba, y Brasil suma 6 victorias, 2 empates y 3 derrotas en sus primeros 11 partidos.

¿Cómo intenta Carlo Ancelotti encajar en la cultura del fútbol brasileño?

Él mismo dijo: “Soy yo el que tiene que hacer el esfuerzo de hablar portugués aquí.” También contrató a un profesor de portugués y se comprometió a cuatro clases por semana. La renovación de contrato se retrasó alrededor de un mes para que también pudieran ampliarse hasta 2030 los contratos de tres miembros del personal de la CBF.

¿Puede funcionar el 4-2-4 de Carlo Ancelotti para Brasil en el Mundial?

Sigue siendo la gran cuestión futbolística. Ancelotti ha dicho: “Tenemos a dos de los cinco mejores jugadores del mundo”, pero el atrevido 4-2-4 todavía no ha producido de forma constante la química a nivel de club que quiere de Vinícius Júnior y Raphinha.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →