António Salvador aprovechó la salida del SC Braga rumbo a Copenhague para convertir la previa del FC Copenhagen vs SC Braga en otro ataque frontal al arbitraje portugués. Desde el aeropuerto Francisco Sá Carneiro, el presidente del Braga respaldó a Carlos Vicens, puso en duda a Luciano Gonçalves y aseguró que al Braga le han costado 5 puntos por el VAR en 7 jornadas de Liga.
Salvador respalda a Vicens
La declaración más contundente de Salvador fue sobre el entrenador. En declaraciones a A Bola y traducidas del portugués, dijo: "Confiamos en nuestro técnico y en el trabajo que se está haciendo". Añadió: "Carlos Vicens es el entrenador del SC Braga y estamos tranquilos y unidos". También pidió a la afición que arrope al equipo antes del viaje a Dinamarca.
El momento no es casual. Todo llega con motivo de la 1.ª jornada de la fase de liga de la Conference League, en un duelo en el que el Braga se medirá al FC Copenhagen el 15 de octubre de 2026. Salvador espera una buena versión en Copenhague, pero el mensaje de fondo era otro, mucho más interno. El presidente quiso cortar de raíz el ruido alrededor del conjunto y blindar al técnico.
La denuncia por el VAR
Después, Salvador elevó el tiro. En esas mismas declaraciones a A Bola, afirmó: "En este momento, mi pregunta es si Luciano Gonçalves está en condiciones psicológicas para dirigir el Consejo de Arbitraje de la manera en que está nuestro fútbol y la presión que existe". A continuación, pidió a Pedro Proença que tomara medidas para generar estabilidad e invertir en el arbitraje.
Su queja más concreta fue numérica. Salvador dijo que al Braga le han quitado "5 puntos menos que fueron restados por el VAR" en 7 jornadas ligueras, señalando los partidos ante el Moreirense y el Sporting. El balance del Braga en Liga es de 11 puntos en 7 partidos, con un registro de 3-2-2, lo que le deja noveno en la Primeira Liga. Ahí está el contexto, pero no la prueba definitiva de la denuncia arbitral.
La forma reciente del Braga en el campeonato también ha sido irregular, con LDWLW en sus últimos 5 partidos. Así que el enfado existe. Eso sí, lo que lanzó Salvador en el aeropuerto sigue siendo una acusación propia, no un hecho cerrado, y el viaje a Copenhague se cruza ahora con una bronca doméstica que no se apaga antes del pitido inicial.
Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →

