Barcelona ha remitido una queja formal a Javier Tebas, Rafael Louzán y Francisco Soto, pidiendo medidas por los comentarios realizados por Florentino Pérez los días 12 y 13 de mayo. El club sostiene que esas palabras dañan el honor, la integridad y la credibilidad del fútbol profesional español. El conflicto por Negreira deja así el ruido habitual del Clásico y entra de lleno en un proceso que deberán manejar La Liga, la RFEF y el CTA.

Qué pide Barcelona

El comunicado del club es directo. Barcelona asegura que el presidente del FC Barcelona, Rafael Yuste y Abel, envió la carta a los tres presidentes de los organismos en respuesta a las comparecencias públicas de Pérez. No están dispuestos a dejar que la polémica se enfríe —y tampoco lo tratan como un simple intercambio de declaraciones.

Rafael Yuste fue todavía más contundente en unas declaraciones a goal.com. "Las palabras de Florentino me parecieron patéticas y llenas de falsedad", aseguró. "El club ya emitió ayer un comunicado estudiando acciones legales, pero quiero decir que esta maniobra de Florentino Pérez para tapar un desastre deportivo que viene arrastrándose desde hace dos años no le va a servir de nada".

Barcelona también deja claro que está dispuesto a emprender acciones legales si las autoridades no responden. Y ahí está el verdadero giro de la historia. Esto ya no es solo una pelea pública entre Barcelona y Real Madrid, sino una denuncia formal con posible derivada judicial.

Por qué sube la temperatura

Los últimos Clásicos no han hecho más que echar leña al fuego. Barcelona ganó 2-0 en el último duelo verificado que figura aquí, se impuso 3-2 en la Supercopa y también se llevó un Clásico por 4-3 en otro enfrentamiento reciente. Esos resultados no resuelven la disputa, pero sí reflejan hasta qué punto la rivalidad se juega ahora dentro y fuera del césped al mismo tiempo.

Además, existe una capa institucional más amplia. El Real Madrid ya envió un informe a la UEFA sobre el caso Negreira, mientras que el organismo europeo abrió una investigación preliminar en 2023. Sobre si la UEFA puede actuar de inmediato, las fuentes apuntan en dos direcciones. Hay quien sostiene que el organismo tendría margen para mover ficha, pero también existe la idea de que, por ahora, sus opciones son limitadas.

La misma división aparece en el argumento de las sanciones deportivas a nivel de la RFEF. Algunas fuentes señalan que un plazo de prescripción de tres años podría impedir sanciones deportivas, mientras que otras rechazan esa lectura. Barcelona apuesta claramente a que la presión de una denuncia formal obligue a alguien a dar explicaciones, y no se está quedando en el terreno de las palabras. Si los organismos siguen en silencio, el siguiente paso podría ser legal y no verbal. Por ahora, la carta es la gran noticia, y ya ha sido enviada a Tebas, Louzán y Soto.

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