Jesse Marsch sostiene que la derrota de Canadá ante Suiza es un tropiezo, no un final. El técnico señaló el impulso que rodea al conjunto y al torneo en el país, y añadió que Canadá todavía tiene "una oportunidad enorme por delante" mientras el próximo partido se traslada a Los Ángeles.
La reacción de Marsch tras la derrota ante Suiza
La primera presencia de Canadá en la fase eliminatoria pesaba de verdad antes de que rodara el balón en Vancouver. Ya habían superado a Catar por 6-0 para sellar la primera victoria masculina del país en un Mundial, e Ismaël Koné se rompió la pierna a continuación de ese resultado. La derrota frente a Suiza añadió luego un punto más áspero a la aventura, con dos errores defensivos en los primeros 17 minutos de la segunda parte que acabaron por desnivelar el partido.
Marsch fue claro sobre lo sucedido. "Empezamos pasivos. Hicimos muy pocos sprints y mostramos muy poca intensidad, y luego nos volvimos más vulnerables y más abiertos", dijo. Y no le faltaba razón a esa crítica. Canadá alcanzó la fase eliminatoria por primera vez en su historia, sí, pero la actuación ante Suiza fue un claro bajón de intensidad cuando el choque se endureció.
Jonathan David puso la misma nota de decepción. "Estuvo bien contar con una grada pro-Canadá que nos empujó en cada partido. Estamos un poco decepcionados y son emociones mezcladas", afirmó. "Obviamente, queríamos seguir en Vancouver, así que no lograrlo es un golpe para todos, pero lo hablaremos y nos prepararemos para el siguiente".
El impulso que Canadá quiere proteger
La clave es que esta aventura ya ha cambiado algo para Canadá. Cerraron la fase de grupos con 2 victorias, 1 empate y 1 derrota, marcaron 8 goles y encajaron 3, lo suficiente para avanzar y mantener vivo el sueño. El argumento de Marsch no es que la derrota ante Suiza no existiera, sino que el torneo ya le ha dado a la selección una plataforma que antes no tenía.
Las palabras de Jonathan David sobre la grada encajan con esa idea. También lo hace el tamaño de la atención que rodea al conjunto. Los partidos anteriores de Canadá registraron una media de 3,2 millones y 5,3 millones de espectadores en TSN, mientras que más de 11 millones de canadienses, o el 26%, vieron al menos una parte del triunfo ante Catar. El país mira ahora a este equipo de otra manera.
Alistair Johnston lo explicó con aún más perspectiva: "Cuando entré por primera vez en este grupo, incluso llegar a Catar 2022 parecía un sueño imposible. Fuimos allí, y no salió exactamente como lo habíamos planeado, pero todo estaba construyéndose hacia este momento... y no vamos a ver esto como el final de nuestro camino".
Esa es también la línea que vende Marsch. La derrota en Vancouver importa, pero también el hecho de que Canadá siga avanzando hacia Los Ángeles con un torneo vivo y con el respaldo de toda una nación detrás. El siguiente paso ya está fijado, y será en Los Ángeles.
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