La derrota del Liverpool por 4-2 ante el Aston Villa en la noche del viernes le dejó a Jamie Carragher —perdón, a Carragher— material de sobra para disparar, y no desaprovechó la ocasión. El exdefensa red aseguró que el conjunto es débil “física y mentalmente”, que “no destaca en nada” y que acabó “pasado por la piedra” tras un resultado que dejó sus grietas defensivas a la vista de todos.
Por qué Carragher fue tan brutal
El marcador ya era suficientemente malo. El problema de fondo, sin embargo, es mucho más difícil de maquillar. Liverpool ha encajado ya 52 goles en la Premier League esta temporada, su peor registro histórico en una campaña de 38 partidos, y no ha ganado ni un solo encuentro a domicilio ante un rival que ahora mismo esté entre los nueve primeros.
Carragher también dijo que “no puedo creer que el Liverpool sea quinto en la liga”. Esa frase encaja como un guante con el ambiente que se respiró en Villa Park, aunque la tabla en el breve está algo revuelta, con el paquete de estadísticas situando al Liverpool cuarto con 59 puntos en 36 partidos. En cualquier caso, la idea es la misma: no estamos ante un bloque que transmita la más mínima seguridad.
Arne Slot admitió que el Liverpool “se vino abajo” después del 2-1, algo que no hizo sino afilar aún más la crítica de Carragher. El exinternacional señaló a Virgil van Dijk, al que calificó como el primer curso en el que le ha visto parecer “humano”, y sostuvo que el resto de la línea defensiva no ha dado un paso al frente a su lado.
Ollie Watkins dejó al desnudo esa fragilidad en Villa Park, con dos goles en los minutos 57 y 73 y una valoración de 8,3. Ibrahima Konaté también quedó retratado en una noche que explicó, una vez más, por qué Carragher volvió una y otra vez a la estructura defensiva del Liverpool.
La crítica es dura, sí, pero no es caprichosa. El Liverpool acumula demasiados problemas lejos de casa, demasiado castigo en contra y demasiada poca claridad sobre lo que realmente hace bien. Y justo ahí estaba el foco de la reacción de Carragher.
El aviso de Salah se suma al ambiente
La derrota en Villa también se enmarca en una sensación más amplia de deriva en torno a Mohamed Salah. Steven Gerrard aseguró que el mensaje del egipcio, reclamando que el Liverpool recupere su identidad, era una advertencia de que “las cosas en ese vestuario del Liverpool no van bien”, con el jugador pidiendo el regreso a un “equipo de ataque de heavy metal al que los rivales teman”.
Ese mensaje no arregla el sistema defensivo, ni cambia lo ocurrido en Villa Park. Eso sí, agrava todavía más la impresión de que al Liverpool le falta la identidad y la resistencia que Carragher cree que debería seguir teniendo.
La gran pregunta ahora es si Slot puede frenar la caída antes de que se agote la temporada. Por lo pronto, los números y el ruido posterior al partido apuntan en la misma dirección: el Liverpool encaja demasiado, sufre demasiado fuera de casa y le está dando a Carragher demasiado de qué quejarse tras otra noche dañina.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 6 medios. Cómo trabajamos →



