Cuando se levantó el trofeo en Nueva Jersey, Mikel Merino fue cazado imitando el baile de Donald Trump. La imagen fue la que dio la vuelta al mundo, pero el fútbol fue mucho más desigual de lo que sugería la celebración. España mandó en la final, Argentina no consiguió ni un disparo a puerta y Ferran Torres la cerró en la prórroga tras la expulsión de Enzo Fernández.

El dominio de España en la final

Emiliano Martínez firmó 11 paradas, un nuevo récord de intervenciones para un portero en una final masculina de un Mundial. Eso ya lo dice todo: España estuvo una y otra vez en zonas de peligro, con Martínez obligado a aparecer durante toda la noche.

El 0 tiros a puerta de Argentina es todavía más demoledor. Pasaron largos tramos sin convertir la posesión en nada que pusiera a prueba la portería rival, y la expulsión de Fernández todavía les complicó más la tarea.

La celebración que se llevó la imagen

La ceremonia del trofeo dejó otro detalle surrealista. Merino, que pertenece a las filas del Arsenal, fue visto imitando el baile de Trump mientras se reía, con Rodri y sus compañeros todavía inmersos en el ruido habitual del día de las medallas.

Borja Iglesias, hablando con metro.co.uk, quitó hierro al asunto político con una frase que encajó de lleno con el ambiente del momento: "Sí, mira, no quiero acabar en la cárcel, ya sabes." También añadió: "A ver, no creo que este sea el momento de crear polémica. La gente sabe perfectamente cuál es mi opinión."

Debajo del ruido, el fútbol dejaba una lectura más difícil de tapar. Ferran Torres disputó 8 partidos en el torneo y marcó 1 gol, el tanto decisivo llegó en la prórroga después de que España hubiera ido desgastando a Argentina. Luis de la Fuente no necesitó una celebración desatada para vender la idea. España ya lo había hecho sobre el césped. La valoración de Enzo Fernández en el torneo fue de 7,05, pero aquella noche el foco estuvo en otra parte.

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