España llega a Wembley con una racha de 38 partidos sin perder, pero esa serie no es un simple momento dulce. La tesis que rodea a la selección es que su éxito nace de tres pilares: la educación, la cultura vasca y la escuela táctica de Barcelona. España no cae desde la derrota por 1-0 ante Colombia en un amistoso de 2024 y ha ganado 5 de los últimos 10 grandes torneos internacionales.

El pilar de la educación

Guillem Balague sostiene que el modelo español arranca en las aulas y en el campo de entrenamiento, no solo sobre el césped. “La primera fue la universidad, y en concreto algo llamado el Instituto Nacional de Educación Física”, dijo. Añadió que las universidades ayudaron a crear preparadores físicos y técnicos de fútbol con “una comprensión profunda de los procesos de aprendizaje y entrenamiento”.

Ese canal formativo ayudó a producir entrenadores como Rafa Benítez y Marcelino García Toral. También explica por qué España transmite tantas veces la imagen de un conjunto que resuelve problemas con rapidez, más que la de una selección construida únicamente alrededor de la improvisación individual.

La cultura vasca y la influencia del Barcelona

Balague sitúa el factor vasco como el segundo pilar, y el lenguaje que lo rodea habla de trabajo, resistencia y esfuerzo diario. César Azpilicueta lo describió como “la disciplina, la cultura de trabajar duro, de no rendirse o de ser resistente, nada vistosa”. Johan Cruyff, por su parte, vinculó a los futbolistas vascos con la valentía cuando dijo que fichó a cuatro jugadores de la región porque “No tienen miedo a nada”.

El tercer pilar es Barcelona, donde Jordi Gratacós asegura que el objetivo es formar jugadores inteligentes que entiendan “el significado táctico de la acción técnica”. Explicó que la academia enseña a los futbolistas a tomar la mejor decisión dentro del campo y que el objetivo principal es prepararlos para ocupar la posición. Ocho canteranos de La Masia estuvieron en la selección de España campeona del Mundial de 2010, y otros 8 formaron parte del grupo de Luis de la Fuente que levantó el título este verano.

Por eso el club sigue siendo tan central en la identidad de España. Barcelona ganó su primera Copa de Europa en 1992 bajo el mando de Cruyff, y la idea de que los jugadores deben pensar antes de actuar sigue latiendo tanto en el club como en la selección.

La racha actual de España es la prueba más limpia de todo ello. Suma 38 partidos sin perder y se mide a Inglaterra en la Nations League en Wembley, con esa serie ya al lado del gran registro de 5 grandes torneos conquistados en los últimos 10. El debate sobre cuánto peso darle a la racha invicta puede esperar, pero la historia futbolística ya está clara: España no deja de producir equipos que saben ganar.

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