El último partido de Duncan Ferguson con Everton acabó con un empate en el minuto 92 ante West Brom, y no fue precisamente una despedida limpia. Tomasz Kuszczak detuvo el penalti lanzado por Ferguson con la zurda, después el delantero empujó el rechace con la derecha, y David Moyes reveló más tarde que el ariete tenía calambres en ambos gemelos antes de lanzarlo. El 2-2 fue un adiós rarísimo, pero a Ferguson —qué duda cabe— le venía como anillo al dedo.
Por qué ese gol sigue llamando la atención
Las despedidas suelen recordarse por la emoción que las rodea. La de Ferguson se recuerda por el caos.
Everton caminaba hacia la derrota antes de ese penalti en el tramo final. El choque terminó 2-2, con Ferguson rescatando el empate en el tiempo añadido el 7 de mayo de 2006. Y eso importa, porque coloca la historia donde debe estar: no fue un gol ganador, ni un final pulido. Fue una reparación de urgencia al cierre de una temporada irregular en la que Everton acabó 10º con un balance de 13W-9D-13L.
El propio penalti añade todavía más magia al momento. Kuszczak repelió el primer intento, ejecutado con la zurda por Ferguson, antes de que el delantero cazara el rechace con la derecha. Ese detalle hace que el tanto sea mucho más memorable que una simple conversión desde los once metros. Pareció desaliñado porque fue desaliñado.
Y aún hubo otro giro de guion antes del momento de Ferguson. Victor Anichebe, con 18 años, había marcado su primer gol con Everton seis minutos antes, lo que ya había cambiado el ambiente en Goodison. El rebote de Ferguson culminó la remontada desde el 2-0 y encendió del todo el estadio.
David Prentice escribió en el Liverpool Echo: "Díganlo bajito, pero hubo incluso una lágrima en sus ojos cuando el Braveheart del Everton acompañó a sus hijos alrededor del césped en una vuelta de honor. Ese tanto cambió por completo el ambiente dentro de Goodison."
Y, sinceramente, eso se acerca bastante más a por qué ese gol sigue vivo que cualquier resumen estadístico aséptico. Ferguson cerró su etapa con 72 goles en Everton a lo largo de 11 temporadas, pero el último se recuerda menos por la calidad que por la personalidad.
Lo que dijo Moyes tras perderse parte de la jugada
El mejor detalle del día es que Moyes no vio en directo todo el empate.
Su relato es lo bastante preciso como para creerlo, aunque suene casi de locos. Hablando con el Liverpool Echo, Moyes dijo: "Duncan era el lanzador de penaltis aquí antes que James Beattie y dijo que el motivo por el que no iba a tirarlo era porque tenía calambres en ambos gemelos. Sentía que no estaba en condiciones de lanzarlo, y cuando golpeó el balón vi al portero detenerlo, pero luego no pude ver qué pasó después. Nos reímos de ello más tarde, pero creo que fue correcto que Duncan lo tirara."
Esa cita cumple dos funciones a la vez. Confirma que Ferguson estaba tocado físicamente y explica por qué Moyes bromeó después con haberse perdido el toque decisivo. La parte discutida es solo cuánto vio en tiempo real. Según el relato de la fuente, vio la parada y no el rechace.
Moyes también tiene razón al respaldar que Ferguson lanzara el penalti. Era su día, aunque no estuviera ni mucho menos al cien por cien. No hace falta convertirlo en una hazaña épica para entender por qué el técnico apoyó la decisión.
Por qué el final le venía perfecto a Ferguson
Algunas despedidas son limpias y muy preparadas. La de Ferguson fue justo lo contrario, y por eso encaja con un futbolista tan ligado a la emoción de Goodison.
West Brom ya había consumado su descenso antes del partido de la última jornada, así que el gran contexto competitivo era limitado. Eso dejó margen para que la tarde se convirtiera en una despedida personal, y Ferguson regaló un último momento de apariencia tosca, físico y ligeramente improbable.
Steve Watson resumió el vínculo que muchos aficionados sentían cuando dijo: "Yo, desde luego, prefería jugar con él. Es un talismán para el Everton, juega con el corazón por delante. Es un evertoniano y ha hecho cosas fantásticas a lo largo de los años."
Por eso ese gol sigue impactando. No porque fuera bonito, ni porque cambiara la temporada del Everton, sino porque parecía exactamente el tipo de final que merecía Duncan Ferguson. En una tarde que acabó 2-2, con calambres en ambos gemelos y un penalti detenido de por medio, todavía encontró la manera de marcar el último gol de su carrera en Everton.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó en el último partido de Duncan Ferguson con el Everton?
El último partido de Ferguson con el Everton terminó en un empate 2-2 ante el West Brom el 7 de mayo de 2006. Marcó el empate en el minuto 92 después de que Tomasz Kuszczak detuviera el lanzamiento inicial con la izquierda. Ferguson cazó luego el rechace con el pie derecho, pese a que David Moyes explicó que llevaba calambres en ambos gemelos antes de tirar.
¿Vio David Moyes el gol final de Duncan Ferguson?
Según David Moyes, vio cómo Kuszczak detenía el penalti, pero no llegó a ver qué ocurrió después. Más tarde contó que se echaron unas risas al recordarlo. Así que, según la propia fuente, Moyes presenció la primera parte de la jugada, no el rebote.
¿Por qué se recuerda con tanto cariño el último gol de Duncan Ferguson?
Porque resumió en una sola jugada el caos y la personalidad de su etapa en el Everton. Llegó en el minuto 92, con Ferguson renqueante por los calambres en ambos gemelos, y convirtió una despedida que parecía derrota en un 2-2. David Prentice escribió en el Liverpool Echo que ese golpe cambió por completo el ambiente en Goodison.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →





