La España de Luis de la Fuente no necesitó brillar para doblegar a Bélgica por 2-1 en los cuartos de final del Mundial de 2026. La verdadera historia está en cómo maneja la presión, porque España ya encadena 35 partidos sin perder y De la Fuente solo ha caído tres veces desde que tomó el mando en enero de 2023. España no solo gana. Además, transmite la sensación de estar asentada para sacar adelante también los partidos incómodos.
El enfoque de De la Fuente, con la cultura por delante
"Los que hemos estado en un vestuario sabemos lo que significa ser buena persona", dijo De la Fuente a BBC Sport. La frase suena sencilla, pero encaja a la perfección con la manera en que se ha construido este conjunto. También añadió: "Casi todas las selecciones han tenido lo contrario, el jugador que rompe la armonía, que se pone por delante de todo".
Ahí está el corazón del debate alrededor de esta España. De la Fuente ha convertido la armonía en parte del fútbol, no en un asunto secundario. Desde enero de 2023, solo ha perdido tres veces, y España ha ganado sus cinco últimos partidos del Mundial. Un conjunto no firma esas cifras por casualidad.
La fotografía de fondo sigue ahí, bien delante. España pelea por convertirse en la cuarta selección que alza a la vez la Copa del Mundo y la Eurocopa, y su camino hasta ahí se ha cimentado tanto en la disciplina como en el talento.
Control sereno ante el desorden
Las propias palabras de De la Fuente también explican por qué este equipo es tan difícil de desestabilizar. "La experiencia me ha enseñado a afrontar estas situaciones muchas veces. He pasado por estos partidos, ya los he vivido y normalmente los he perdido. ¿Por qué? Porque no sabíamos jugar cierto tipo de partidos", explicó. Después añadió que, cuando alguien te descoloca, te rompe la concentración y cambia el ritmo, puedes perder el control con rapidez.
España no ha sido inmune a ese tipo de presión, pero ha demostrado saber resistirla mejor que la mayoría. Solo ha encajado dos goles en sus últimos cinco partidos del Mundial, y ese es el tipo de registro que nace de la estructura, no de la suerte. Incluso después de España ante Bélgica, la idea se mantuvo intacta: este es un bloque hecho para mantenerse frío cuando el partido se ensucia.
También está la cuestión de las individualidades dentro de ese sistema, y Lamine Yamal es el ejemplo más claro. Llegó al torneo después de dos meses de baja por lesión, solo suma 1 gol y 0 asistencias en el Mundial, pero su influencia ha sido evidente. Lidera el torneo con 17 regates completados y su 7,3 de valoración ante Bélgica dejó claro que siguió siendo útil en un cruce más cerrado.
El gran atractivo de España con De la Fuente es que el fútbol y la cultura miran en la misma dirección. Es más fácil de explicar que algunos de sus rivales y, ahora mismo, también más difícil de tumbar. El siguiente paso es la semifinal, y España llega a ella con 35 partidos invicta y un seleccionador que solo ha perdido tres veces desde enero de 2023.
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