Everton pasará 23 días sin un partido de Liga y David Moyes tiene claro que el club debe aprovechar ese tiempo con inteligencia, no dar por hecho que es una ventaja. El parón se prolonga hasta la visita a Hull City el 11 de octubre, con el conjunto de Goodison invicto en 7 partidos en todas las competiciones. Moyes también ha dejado caer que se está preparando un amistoso a puerta cerrada ante el Blackburn de Championship.

Moyes, claro con el parón

Hablando con el Liverpool Echo, Moyes dejó meridianamente claro que no ve este parón como un beneficio. “Me sorprendería que fuera una ventaja desde donde estamos; creo que preferiríamos que la Liga siguiera”, señaló. Añadió que es la pausa en plena temporada más larga que recuerda y la primera vez que Everton se planta 3 semanas sin competir durante el curso.

Ahora bien, eso no significa inactividad. La prioridad pasa por el descanso y el trabajo controlado. Moyes explicó que el club tiene la oportunidad de dar más tiempo de recuperación a unos jugadores, mientras otros entrenarán de forma distinta y los partidillos internos están llamados a ganar peso en estos días.

La plantilla se divide durante el parón internacional

Everton encara además la pausa con 11 futbolistas fuera con sus selecciones, lo que deja un grupo mucho más reducido en Finch Farm. Christian Nørgaard y Merlin Röhl siguen lesionados, mientras que entre los jugadores que se quedan figuran Charly Alcaraz, Thierno Barry, Kiernan Dewsbury-Hall, Jack Grealish, Hayden Hackney, Michael Keane, Ainsley Maitland-Niles, James Tarkowski y Mark Travers.

La clave no es que el parón sea fácil, porque Moyes no lo presenta así. Es un reseteo forzado para una plantilla que ha arrancado bien, y el siguiente gran termómetro será la salida a Hull City el 11 de octubre.

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