Harry Kane no quiso comprometerse a seguir en 2030. "Es demasiado pronto para hablar de eso", dijo, y la respuesta cae sobre un escenario bien simple: Inglaterra sigue apoyándose con fuerza en él, y las alternativas a su espalda no terminan de convencer.

Kane suma 85 goles en 124 partidos con Inglaterra. Jugó casi todos los minutos a lo largo de 7 encuentros, con solo dos sustituciones tardías ante Panamá y México. Ollie Watkins apenas disputó 6 minutos en todo el torneo, mientras que I. Toney solo arañó unos minutos en el descuento ante Argentina.

Las opciones de recambio de Inglaterra

El problema de fondo está ahí. La carga de Kane en el torneo dejó claro cuánto se le exigió, y el respaldo por detrás fue tan escaso que Inglaterra terminó volviendo una y otra vez a la misma fuente.

Liam Delap llegó al Chelsea por 30 millones de libras tras salir del descendido Ipswich Town, pero solo marcó 1 gol liguero en su primera temporada. Eddie Nketiah es el máximo goleador histórico de Inglaterra sub-21 con 16 tantos, pero únicamente ha firmado 5 goles en la Premier League en 2 temporadas en el Crystal Palace. Will Lankshear anotó 12 goles para el Oxford United y está considerado una de las opciones jóvenes más viables, pero eso sigue sonando a promesa, no a solución cerrada.

El recurso del falso nueve

La otra vía es más improvisada. Jude Bellingham marcó 6 goles en 7 partidos del Mundial, con una valoración de 7,84, y podría adelantar su posición como solución de emergencia. No es lo mismo que tener un heredero natural de Kane, pero es el tipo de apaño al que Inglaterra quizá tenga que agarrarse si la nómina de delanteros centros sigue tan corta.

Thomas Tuchel fue claro al explicar por qué Kane puede acabar más atrasado cuando Inglaterra está metida atrás: "Eso es lo que haces si defendéis en bloque. Eso es lo que transmite el espíritu de equipo y la mentalidad. Si nos empujan hacia un bloque bajo, Harry defiende en un bloque bajo".

Kane sigue produciendo al máximo nivel en el Bayern München, y su registro con Inglaterra sigue siendo el punto de partida de cualquier debate de futuro. Pero su negativa a hablar de 2030 mantiene abierta la cuestión de la sucesión, y ahora mismo Inglaterra no tiene un delantero centro natural que cierre esa conversación de una vez por todas. La próxima convocatoria dirá algo más, pero no lo suficiente como para enterrarla.

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