Hace tres años, J. McPake no tenía club. Esta semana está en su primera concentración con Escocia, un recorrido larguísimo desde aquel punto en el que se quedó cuando ya nadie iba a buscarle.
"No cambiaría mi trayectoria por nada", dijo McPake, una frase que encaja a la perfección con el giro que ha dado su carrera después de una etapa en la que estuvo sin equipo y sin sitio.
El punto más bajo antes del regreso
Hace 20 meses estaba en el escaparate, pero no le quería nadie. Simo Valakari fue claro: "La verdad es que nadie lo quería. No podíamos encontrarle ningún club". El técnico de St Johnstone añadió: "Y, para mí, ese fue el toque de atención para Josh. Ahí decidió que las cosas tenían que cambiar".
Ese reseteo no llegó de golpe. McPake pasó por etapas en categorías inferiores y tuvo que abrirse paso a base de trabajo para volver a llamar la atención. Darren Young, que le dirigió en Stirling Albion, dijo: "Llegó al entrenamiento y fue brillante, no pudo hacer más". McPake también marcó en su debut con Stirling Albion.
El regreso al fútbol fue tomando forma a partir de ahí. Kelty Hearts terminó convirtiéndose en parte del camino de vuelta hacia el foco del fútbol profesional, y la llamada de Escocia es la señal más clara hasta ahora de que el esfuerzo ha sido tenido en cuenta.
La ruta de vuelta pasando por Rangers y las categorías inferiores
El punto de partida de McPake hace que el regreso sea todavía más rotundo. Dejó Rangers el 1 de septiembre de 2023, después de salir de un club que acabó 2.º en la Premiership 2025 y disputó 33 partidos de liga, de los que ganó 19.
Ese es un entorno muy distinto al que McPake tuvo que atravesar cuando cayó a las divisiones inferiores. El contraste entre el nivel de Rangers y los clubes que necesitó para reconstruir su carrera dice mucho de lo lejos que tuvo que llegar solo para volver a tener otra oportunidad.
McPake está ahora en la concentración, pero lo verdaderamente interesante es cómo ha llegado hasta ahí. La selección de Escocia no es fruto de una casualidad. Viene de una etapa en la que tuvo que aceptar que el camino de vuelta pasaba por lugares que muchos consideran paradas temporales, para después convertir esas paradas en pruebas de que merecía una nueva mirada.
La tarea ahora es sencilla de describir y más difícil de rematar: mantener el listón lo bastante alto como para que esta primera concentración no sea la última.
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