La primera rueda de prensa de Jürgen Klopp como seleccionador de Alemania llegó antes de Alemania vs Serbia, y el mensaje principal no fue táctico. Tras la derrota por 1-0 ante Grecia en Augsburgo, al grupo ya lo habían etiquetado en redes sociales como “no lo bastante blanco” o “no lo bastante alemán”, y Klopp aprovechó el momento para plantarse de lleno.
"No hay ninguna razón para dedicarle ni un segundo a esa gente. No van a recibir ni un minuto de mi atención. En la vida real tengo poco tiempo para la estupidez, y en las redes sociales tampoco me sobra", dijo, según recoge bundesliga.com. También defendió que el orgullo y la diversidad pueden convivir, y lanzó otra pregunta de peso: "¿Se puede estar orgulloso de ser alemán y, al mismo tiempo, ser abierto, diverso, amable y cordial? ¿Se puede tener compasión? ¿Se pueden tener todas esas cosas? Estoy cien por cien seguro de que sí".
El mensaje de Klopp sobre la identidad
Ese fue el gran titular de la tarde. Klopp sostuvo que los vestuarios de fútbol pueden servir de inspiración para el mundo y que no quería dejar el orgullo nacional en manos de la gente equivocada. Añadió que el grupo concentrado puede devolver esa lección, asegurando que el mundo podría aprender un par de cosas de un vestuario deportivo y que todo el mundo debe ser respetado en base a los hechos, no a opiniones torcidas.
"Todos merecen respeto", añadió el técnico. "No puede depender de prejuicios ni de etiquetas baratas".
La postura es limpia y, probablemente, la correcta. La respuesta de Alemania al abuso no iba a llegar fingiendo que el ruido no existía. Llegó llamándolo por su nombre y siguiendo adelante, sin regalarle oxígeno.
El arranque de Alemania y la pista sobre el brazalete
La parte futbolística del asunto es menos luminosa. Alemania ha sumado solo un punto en sus dos primeros partidos de la Nations League y marcha tercera en su grupo, así que el choque ante Serbia tiene bastante peso incluso con el mensaje global dominando la previa. Klopp también dejó claro que el equipo todavía está en una fase temprana del proceso, algo que encaja más con los resultados que con cualquier gran declaración sobre una idea ya cerrada.
El otro detalle de la rueda de prensa fue la capitanía. Klopp explicó que el brazalete irá para el jugador con más internacionalidades en el once inicial, aunque también descartó a Jonas Urbig para su primer partido internacional. Eso mantiene a Florian Wirtz, con 46 internacionalidades, en la conversación, con Serge Gnabry en 61 y David Raum en 39 también en la pelea.
Las palabras del propio Klopp dejan el brazalete sin dueño, pero sí reducen bastante el campo. Para Alemania, la prueba más inmediata es si el discurso sobre los estándares se traslada a Alemania vs Serbia y evita que el arranque quede como un tropiezo más tras la derrota ante Grecia.
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