Liverpool ha pasado la pretemporada con Andoni Iraola mostrando una versión más directa, más fluida y con mayor predisposición a meter a los extremos por dentro en zonas avanzadas. Pero también ha dejado una imagen inquietante: concede el control con demasiada facilidad. En la muestra, Liverpool ha promediado un 60,6% de posesión, aunque las ventajas de dos goles se escaparon ante Leeds y Mónaco.
La posesión del Liverpool y las primeras señales de aviso
La cifra de posesión está 12,9% por encima de la asociada al Bournemouth de Iraola la pasada campaña. Es un cambio real de estilo, aunque cuatro partidos de pretemporada siguen siendo una muestra pequeña. El patrón de fondo, sin embargo, canta por sí solo. Liverpool se ha mostrado más cómodo con balón, pero todavía no ha trasladado eso a una gestión fiable de los partidos.
La muestra también deja una racha de resultados irregular, y el problema no es solo acumular posesión por acumularla. Dominik Szoboszlai y Trey Nyoni han sido el dúo de centrocampistas más retrasado preferido en pretemporada, mientras Alisson sigue teniendo que apagar incendios en momentos en los que la presión se supera y el dibujo se estira. Iraola fue claro: "No podemos sostener el nivel que queremos, tenemos trabajo por delante", y esa es la lectura honesta de lo que se ha visto hasta ahora.
La huella de Bielsa en la estructura ofensiva
Aquí se percibe una línea clarísima de Bielsa. Iraola explicó: "Uso muchos ejercicios de Marcelo que aprendí de él, sobre todo con balón." También definió a sus equipos como "muy dinámicos, dispuestos a hacer todas las desmarques al espacio" y "preparados para aceptar este tipo de desorden ofensivo".
Eso se aprecia en la forma de atacar del Liverpool. Liverpool rota con más libertad y mete más efectivos por delante del balón, con Florian Wirtz actuando principalmente como el 10 bajo las órdenes de Iraola. La parte positiva es evidente. El riesgo, también. Cuando se supera la presión, el conjunto puede verse demasiado cargado arriba y demasiado expuesto a las transiciones, justo el escenario en el que más pesan las dos ventajas desperdiciadas.
La evidencia temprana dice que Iraola está consiguiendo el caos ofensivo que busca, pero no aún el control que lo acompañe. Por ahora, la pretemporada del Liverpool bajo su mando parece la de un equipo que está aprendiendo la parte más dura del sistema, y la próxima ocasión para poner orden llegará en el último amistoso de preparación.
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