Martin O'Neill seguirá al frente del Celtic, y el club lo vende como la opción más segura tras una temporada en la que hacía falta mano firme. Ha firmado un contrato de un año con opción de ampliarlo otro más. Regresó a principios de enero y llevó al Celtic a su 56.º título de liga escocesa de máxima categoría, un récord, encadenando las 7 últimas jornadas ligueras con victoria.
Por qué el Celtic apuesta por la opción segura
El argumento público para mantener a O'Neill está bastante claro. El Celtic ganó 7 de 8 partidos en todas las competiciones antes de dar paso a Wilfried Nancy, y Michael Nicholson señaló que su conocimiento y experiencia fueron vitales para lo que ocurrió la pasada campaña. El propio O'Neill aseguró que el doblete le había "abierto el apetito" para seguir trabajando y vivir más días como aquellos, al tiempo que recalcaba que el Celtic nunca puede acomodarse en el éxito pasado.
Y, francamente, es difícil rebatirlo. La experiencia pesó cuando el Celtic necesitaba un reinicio, y la carrera por el título se construyó sobre un final limpio más que sobre una temporada perfecta. A O'Neill no se le está pidiendo que reinvente el club desde cero —se le pide que mantenga la estabilidad mientras el apartado de fichajes se pone al día.
La verdadera prueba es si el Celtic le respalda como es debido
Aquí es donde entra la cautela. Brian Wilson dijo que iban a ser "unas próximas semanas muy activas" y que el Celtic debía salir de ellas con una plantilla más fuerte. Dermot Desmond también afirmó que el club respaldará a Martin de nuevo y con fuerza durante el cierre de temporada, pero eso sigue siendo una promesa, no una prueba.
El historial en los fichajes explica por qué la afición va a mirar con lupa. Bajo O'Neill, el Celtic incorporó a 5 jugadores cedidos: Benjamin Arthur, Joel Mvuka, Junior Adamu, Tomas Cvancara y Alex Oxlade-Chamberlain. Ese tipo de apaños a corto plazo puede sacar del apuro, y Oxlade-Chamberlain incluso firmó 2 goles de la victoria pese a sus escasas apariciones, pero no es lo mismo que construir un bloque asentado.
También sigue habiendo incertidumbre en el cuerpo técnico, con rumores de un desencuentro en las negociaciones entre el club y Shaun Maloney y Mark Fotheringham. Eso chirría bastante al lado de todo el discurso sobre respaldo y continuidad, y por eso este nombramiento se percibe más como un estabilizador que como una cura.
La lectura sensata es que el Celtic ha elegido la vía de menor riesgo porque O'Neill ya demostró que sabe enderezar el rumbo. La pregunta incómoda es si ahora le van a dar una estructura mejor para trabajar. El Celtic acabó 1.º en la fase final de la Premiership 2025 con 82 puntos en 38 partidos, y las 7 victorias ligueras consecutivas contaron la historia de cómo se salvó la temporada. El siguiente paso es ver si la plantilla a su alrededor mejora antes de que arranque agosto.
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