Matheus Cunha se llevó elogios tras la victoria de Brasil sobre Japón por ir directo a por Ao Tanaka cuando sonó el pitido final. La otra cara de la historia fue bastante menos amable. Brasil no logró firmar ni un solo disparo a puerta en la primera parte, y Cunha fue sustituido después de algo más de una hora.

El gesto tras el partido

La imagen más potente llegó después del encuentro, no durante él. Cunha fue directo hacia Tanaka, el centrocampista del Manchester United, que estaba hundido en lágrimas después de que Japón encajara un gol en el tiempo añadido. Es el tipo de escena que habla bien de un futbolista, incluso cuando el partido no lo hace.

Esa fue la parte fácil para Cunha. Ante Japón, le costó influir en el juego de Brasil y se le vio perdido en una primera parte en la que su equipo no obligó al guardameta a realizar una parada. Brasil llegaba al choque lanzado en cuanto a resultados mundialistas, con una racha de WWDWW antes de este duelo, pero el ritmo ofensivo nunca terminó de trasladarse a su actuación.

La señal de alarma futbolística

La valoración de Cunha en el Mundial se queda en 7.5 en cuatro apariciones, así que esto no fue un derrumbe dramático de nivel. Aun así, sí fue una noche floja en una actuación colectiva que necesitaba más de él. La propia valoración de Tanaka en el Mundial es de 6.95 en tres apariciones, lo que ayuda a explicar por qué el intercambio emocional tras el pitido pesó más que lo visto durante el partido.

Para Brasil, la victoria mantiene la inercia. Para Cunha, deja una lección bastante clara del conjunto de Carlo Ancelotti: el gesto fue el correcto, pero el rendimiento fue demasiado apagado, y la hora larga que tuvo sobre el césped no le ofreció demasiada protección.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →