Kylian Mbappé se aseguró el Pichichi 2025-26 con 25 goles en Liga, pero la lectura más grande de su temporada no resulta precisamente halagüeña para Real Madrid. Volvió a firmar cifras de delantero élite, sí, pero el conjunto blanco acabó segundo en La Liga y cerró el curso sin títulos. Esa dualidad marcó el ambiente en el Bernabéu, donde el 4-2 ante Athletic Club tuvo algo de despedida y algo de aviso.
Mbappé cumplió con su parte, y los números son rotundos
No hace falta forzar el argumento con Mbappé. Su rendimiento liguero habla por sí solo. Marcó 25 goles en 31 partidos de La Liga y firmó una valoración de 7.53, cifras que confirman que fue la referencia ofensiva más fiable del Madrid durante todo el curso.
El volumen de remates también importa. Mbappé lideró La Liga con 63 disparos, por delante de Vedat Muriqi, con 50, y Vinícius Júnior, con 46. Eso deja claro que no se trató de un goleador sostenido por una racha corta ni de un delantero viviendo de una puntería excepcionalmente clínica. El Madrid lo buscó una y otra vez, y él asumió el peso.
Su segundo Pichichi consecutivo también da a la temporada un valor histórico. Mbappé es el primer jugador de Real Madrid desde Cristiano Ronaldo en 2014 y 2015 en ganar el premio en campañas seguidas. Para un club que mide a sus delanteros por los números antes que por nada, es una compañía de enorme nivel.
Pero la contradicción está precisamente ahí. El listón individual de Mbappé se mantuvo altísimo mientras el equipo acababa igualmente segundo. Un premio de máximo goleador suele sentirse como parte de una campaña exitosa en el Madrid. Este, en cambio, suena más bien a prueba de que el club dependió muchísimo de un atacante de primer nivel sin convertir esa ventaja en un título.
La despedida del Bernabéu resumió el ambiente
El último partido en casa ofreció un escenario perfecto para esa contradicción. El excelente pase filtrado de Daniel Carvajal lo mandó a la red Gonzalo García para abrir el marcador, y después Thiago Pitarch puso el balón picado al espacio que Jude Bellingham remató de volea para el segundo. Sobre el papel, parecía una noche de despedida cómoda.
Pero no se quedó ahí. Gorka Guruzeta marcó en el descuento de la primera parte para recortar distancias, y Urko Izeta añadió el segundo de Athletic Club al final para cerrar el marcador. El Madrid siguió encontrando la portería rival, pero el choque nunca terminó de convertirse en una ceremonia.
Y eso encajó con el ambiente general alrededor del club. David Alaba y Carvajal formaron parte de una noche cargada de despedidas, mientras Álvaro Arbeloa no apareció en la rueda de prensa posterior en su última noche como entrenador del Real Madrid. La ausencia de Vinícius Júnior, que cerró la Liga con 16 goles, añadió otra capa a una velada ya de por sí inquieta.
El gol de Mbappé y su celebración contenida también acabaron formando parte de ese clima. Algunos informes describieron que lo celebró con Álvaro Arbeloa, mientras que otro indicó que Arbeloa le tendió la mano y Mbappé no inició el abrazo. La lectura exacta de ese instante importa menos que la idea de fondo: incluso su gol llegó envuelto en una sensación de incomodidad.
Un Pichichi sigue siendo un éxito, pero no el éxito que quería el Madrid
Aquí es donde la temporada se complica de verdad al empaquetarla en una sola idea. El Madrid terminó con 83 puntos, así que no hablamos de un derrumbe. Mbappé ganó el Pichichi, Vinícius siguió aportando 16 goles en Liga y el ataque tuvo producción de sobra para mantener viva la pelea por el título.
Eso sí, el cierre no queda mucho mejor por más que se mire. El conjunto blanco terminó segundo, y el resumen de la campaña es explícito: sin títulos. Para muchos clubes, esos números sostendrían una evaluación positiva. Para el Madrid, dejan una pregunta bastante evidente sobre por qué una delantera tan productiva no dio para más.
Mbappé no es el problema de esa ecuación. Si acaso, sus cifras hacen que el resto del cuadro quede todavía peor. Le dio al Madrid una temporada goleadora en Liga de las que normalmente se construyen para ganar campeonatos, y aun así el club cerró el año en un estadio lleno de despedidas, emociones mezcladas y ruido institucional de fondo.
Por eso este segundo Pichichi consecutivo se vive de otra manera. Confirma el nivel de Mbappé y, al mismo tiempo, confirma que Real Madrid firmó una temporada bastante menos convincente de lo que su cuenta goleadora sugiere. El premio es suyo. La inquietud alrededor del equipo sigue ahí cuando arranca el verano.
Preguntas frecuentes
¿Ganó Kylian Mbappé el Pichichi esta temporada?
Sí. Mbappé se llevó el Pichichi 2025-26 con 25 goles en La Liga. Alcanzó esa cifra en 31 partidos de Liga y superó a Vedat Muriqi, que marcó 23.
¿Qué tal estuvo Kylian Mbappé en La Liga con el Real Madrid esta temporada?
A nivel individual, estuvo a un nivel altísimo. Mbappé marcó 25 goles ligueros en 31 partidos, firmó una valoración de 7.53 y lideró La Liga en remates totales con 63. Esos números le convirtieron en el referente ofensivo más claro del Real Madrid durante toda la temporada.
¿Por qué el Pichichi de Mbappé sabe agridulce para el Real Madrid?
Porque los números individuales conviven con un desenlace decepcionante del equipo. El Real Madrid acabó segundo en La Liga y la temporada se describe como sin títulos, así que el trofeo de Mbappé pone el foco tanto en su nivel como en la distancia entre su producción y el botín colectivo del club.
¿Había ganado antes un jugador del Real Madrid dos Pichichis seguidos?
Sí, pero no desde hace tiempo. Mbappé es el primer jugador del Real Madrid desde Cristiano Ronaldo en 2014 y 2015 en ganar el Pichichi en temporadas consecutivas.
Escrito por Daniel Hartley con investigación asistida por IA, contrastado con 5 medios. Cómo trabajamos →






