Danny Murphy cree que la salida de Mohamed Salah del Liverpool estuvo más condicionada por su estado de forma que por una única relación en el banquillo. El inglés admite que el factor Slot está ahí, pero también sostiene que la caída del egipcio fue el problema de fondo —y que, simplemente, un técnico pudo llegar al mismo dilema más tarde que otro. Salah se marcha de Liverpool tras 257 goles en 442 partidos, después de conquistar además un tercer premio PFA al Jugador del Año en el club.
Por qué Murphy no culpa solo a Slot
Murphy fue tajante con goal.com. "Creo que el mayor peso en su salida es su forma", dijo. "El factor Slot está claramente ahí. Seríamos ingenuos si no pensáramos que lo está." Y fue un paso más allá, al sugerir que Slot pudo mantenerle demasiado tiempo sobre el césped mientras atravesaba dificultades.
Esa lectura importa porque los números brutos siguen explicando por qué el paso de Salah tuvo tanto peso. Marcó 34 goles en 2024-25, y luego se fue con 257 goles y 442 partidos con Liverpool. La forma, en este caso, no es una excusa de pasillo. Es el primer sitio al que mirar.
El argumento de Murphy es también que una relación mejor pudo comprar tiempo, no necesariamente salvar la situación. Una vez que Liverpool decidió que Salah necesitaba un respiro, la vía de salida se parece menos a una ruptura puramente de entrenador y más a la de un jugador cuyo nivel ya había forzado la situación.
El siguiente candidato para la banda sigue siendo solo un vínculo
El debate sobre el relevo ya ha girado hacia Yan Diomande, pero esa historia sigue siendo solo interés, no un acuerdo cerrado. Se dice que Liverpool va al frente en la puja, con una tasación de £87millones, y Diomande no ha ocultado su admiración por el club.
"Tengo un [sueño], quiero jugar en Anfield. Quiero jugar para Liverpool. Soy un gran aficionado de Liverpool", dijo.
Además, hay argumentos futbolísticos para que su nombre haya aparecido. Diomande firmó 13 goles y 10 asistencias en 36 partidos en su primera temporada en RB Leipzig, un registro de esos que llaman la atención a toda velocidad. Ahora bien, la parte del fichaje sigue siendo exactamente eso: un vínculo. Nada más sólido se ha hecho público por ahora.
La salida de Salah puede acabar recordándose por el debate sobre el entrenador, pero la lectura de Murphy está mucho más pegada a la realidad. Primero vino la forma, detrás quedó la relación, y ahora la conversación ya se ha desplazado a quién puede confiar Liverpool en esa banda derecha.
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