Gary Neville ya estaba encima de Gabriel Magalhães a los pocos minutos de Liverpool vs Arsenal. El defensa del Arsenal se enzarzó con Alexander Isak en los compases iniciales en Anfield, y Gabriel terminó en el suelo llevándose la mano a la cara ya en el tercer minuto en Merseyside.

La crítica de Neville fue tajante. "Gabriel a veces se perjudica a sí mismo. Me encanta su pasión y su tenacidad. Pero hay un empujón en la parte alta del pecho y cae sujetándose la cara. Es vergonzoso. Tiene que dejar de hacerlo", señaló, en unas palabras que incendiaron de inmediato el debate.

El punto de fricción en Anfield

El detalle del contacto no se contó de la misma manera en todas las crónicas. Una versión apuntó que el jugador más caro de la Premier League apenas rozó la cabeza de Gabriel, mientras que otra aseguró que el empujón fue sobre la parte alta del pecho. El VAR revisó brevemente la acción y mantuvo la decisión inicial de Andy Madley.

Fue el primer gran foco de tensión de la noche, y además encajaba con lo que Gabriel había dicho antes del pitido inicial. El zaguero había advertido de un "gran caos" y lo había definido como "una gran batalla", convencido de que el Arsenal estaba listo para una velada durísima y con la vista puesta en los tres puntos.

El aviso de Gabriel antes del saque inicial

Mikel Arteta también había subrayado la importancia del viaje a Anfield, pero las declaraciones previas de Gabriel dieron a la noche un tono todavía más áspero. Dijo: "Estamos preparados para esta batalla de hoy, sabemos que va a ser muy difícil, pero nos hemos preparado bien para venir aquí a ganar. Espero un gran caos en el partido".

Ese aviso acabó pareciendo menos teatro de previa y más una lectura bastante certera de lo que se vio en el arranque. El choque con Isak, la reacción sobre el césped y la respuesta de Neville convirtieron los primeros minutos en el gran tema del partido antes de que el encuentro cogiera ritmo de verdad.

La alineación del Arsenal también dio todavía más peso al papel de Gabriel. William Saliba siguió fuera por lesión, y Arteta colocó al central en el corazón de una línea defensiva que también contó con Riccardo Calafiori, Ezri Konsa y Jurrien Timber. El defensa ya estaba cargando con más responsabilidad atrás, y ese rifirrafe inicial no hizo sino ponerle bajo un foco todavía más intenso.

La visión de Neville fue la que terminó imponiéndose, eso sí. Su queja no iba tanto contra la jugada en sí como contra la reacción, y ahí es donde queda esta historia ahora, con el pundit señalando abiertamente el comportamiento de Gabriel antes incluso de que el resto del partido encontrara su pulso.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 5 medios. Cómo trabajamos →