Unai Emery ha hecho que la situación del delantero del Aston Villa parezca hoy mucho más abierta que hace apenas un día. Nicolas Jackson está muy cerca de llegar al Aston Villa en una operación que puede alcanzar los 65 millones de libras, mientras Ollie Watkins ya no suena ni mucho menos tan atado al fondo del escenario.

Los comentarios de Emery sobre Watkins

Emery afirmó que el Villa “tiene un problema con él” y añadió que el club “ha recibido ofertas por él”. También recordó que Watkins sigue siendo jugador del Villa y que no quiere venderle, pero su mensaje dejó la puerta entreabierta a una salida si conviene al jugador, al club y a la plantilla.

Eso es una rendija más clara de lo habitual en un club que, cuando un delantero clave supuestamente va a quedarse, suele cerrar filas sin matices. Emery fue más allá y señaló que Watkins les ha “transmitido la posibilidad de tener otro desafío en su carrera”, una frase que un club no suele soltar a la ligera salvo que la puerta esté, como mínimo, desbloqueada.

Por qué Jackson encaja en la operación

El precio explica por qué esto ha pasado del ruido a una operación seria. La BBC dice que la fórmula se estructura con 47,5 millones de libras fijos más 17,5 millones en variables, y Jackson volvería a coincidir con Emery, técnico con el que ya coincidió en el Atlético de Madrid durante su etapa en el Villarreal.

Su paso por el Chelsea deja luces y sombras, pero no es precisamente menor. Jackson marcó 30 goles en 81 partidos con el Chelsea, y la pasada campaña actuó cedido en el Bayern Múnich, donde hizo 11 goles en 34 encuentros. No es el perfil de un producto terminado, pero sí el de un delantero que justifica que el Villa se plantee una inversión seria por él.

La BBC también informó de que la última aparición de Jackson con el Chelsea fue ante el Fluminense en el Mundial de Clubes 2025, mientras que Metro aseguró que ha aceptado las condiciones personales y podría firmar un contrato de seis años hasta 2032. El precio se está contando de formas distintas según el medio, pero el cuadro general es el mismo: el Villa trabaja en un movimiento de peso para su delantera, no en una apuesta al azar.

A falta de unos diez días para que cierre el mercado, Emery ya ha ligado el futuro de Watkins al tipo de rutina que el Villa ha utilizado otras veces cuando hay salidas en marcha. Si llega Jackson y sale Watkins, el Villa no solo estará sumando un delantero. Estará cambiando la forma de su ataque antes de que llegue la bocina final del mercado.

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