La búsqueda del Manchester United en el centro del campo ya ha tropezado con un primer golpe duro. Mateus Fernandes terminó en Tottenham después de que los Spurs aceptaran pagar 85 millones de libras, y ahora Manchester United ha girado hacia Alex Scott mientras la lista de candidatos sigue cambiando. El conjunto también ha echado el ojo a Carlos Baleba, Aurélien Tchouaméni, Felix Nmecha y Elliot Anderson.

Los precios que el United está rechazando

El problema no es la falta de nombres. Es la magnitud de las cifras y de las tasaciones que rodean a cada uno. El Manchester Evening News informó de que el United no pensaba desembolsar 85 millones de libras por Fernandes, mientras que el mismo medio señaló que Scott ya aparece en el radar como otra alternativa.

Eso no significa que Scott sea barato. Bournemouth lo valora en torno a 80 millones de libras y su contrato se extiende hasta 2028. Ben Jacobs afirmó que Scott figura muy arriba en la lista del United, pero el Bournemouth no quiere vender y pretende ampliar su vínculo.

La propia situación del United ayuda a explicar por qué todo se atasca. Acabó 3.º con 71 puntos y firmó 69 goles ligueros, así que la necesidad de reforzarse es evidente. Ahora bien, el mercado sigue empujando al siguiente centrocampista al mismo escalón prohibitivo.

La forma de Scott y la postura del Bournemouth

Scott no está siendo seguido solo por su nombre. Ha firmado una media de 7,1 en sus últimos cinco partidos de Premier League, con valoraciones de 7,6, 7,2, 7,0, 7,5 y 8,5. Es una racha sólida y tiene todo el sentido que el United lo vea como una opción real y no como un simple plan B.

Pero la postura del Bournemouth es el gran escollo. El club no parece dispuesto a dejarle salir fácilmente, y el contrato hasta 2028 hace que esto no vaya a ser una negociación sencilla. Con lo que hay sobre la mesa, el United está comprando en un mercado en el que las alternativas obvias son demasiado caras o directamente no están disponibles.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 9 medios. Cómo trabajamos →