Heung-Min Son se encamina hacia su cuarto Mundial y Corea del Sur aterriza en el torneo con una expectativa real a su alrededor. El atacante de 33 años juega ahora en Los Angeles FC, llevará el brazalete de capitán de su país y sigue siendo el eje de la historia, incluso cuando este conjunto parece bastante más que una obra de un solo hombre.

Corea del Sur no llega como una selección que ande mendigando impulso. Ha superado la clasificación sin conocer la derrota, y eso le da a Hong Myung-bo, si el cuerpo del artículo lo menciona, una base sólida para exigir mucho más que una salida rutinaria en la fase de grupos.

Por qué Corea del Sur se toma tan en serio

Los números de la clasificación son difíciles de discutir. Corea del Sur ganó 11 de sus 16 partidos y empató los otros 5, además de marcar 40 goles. Eso es una clasificación de verdad, no un escape por los pelos, y por eso el ambiente alrededor de esta selección huele a ambición más que a cautela.

Barnaby Lane lo dejó claro en su previa para si.com: "Corea del Sur es la nación asiática más exitosa y constante en la historia de los Mundiales." También señaló que el conjunto de Hong ganó 11 de sus 16 encuentros y empató los 5 restantes, convirtiéndose en la única selección del continente que selló el pase sin perder.

Eso importa porque el sorteo es lo bastante favorable como para que Corea del Sur aspire a un arranque limpio. Abren su andadura contra la República Checa el 12 de junio de 2026-06-12 02:00:00+00, lo que les ofrece una primera oportunidad para convertir la buena forma de la clasificación en puntos de torneo.

El grupo también debería favorecer a los jugadores que rodean a Son. Kang-in Lee, Hee-Chan Hwang, Min-jae Kim y Jens Castrop aportan más fondo de armario del que Corea del Sur ha llevado siempre a los Mundiales anteriores. Son sigue siendo la gran estrella, pero el resto del cast parece lo bastante potente como para apartar el foco de él durante algunos tramos.

Qué significa el cuarto Mundial de Son

Este es el marco más contundente para la convocatoria. Son tiene 33 años, sigue siendo el capitán de Corea del Sur y ahora lo hace desde LAFC y no desde el Tottenham. Eso no rebaja su importancia. Si acaso, subraya durante cuánto tiempo ha dependido Corea del Sur de él y cuánto de su techo sigue pasando por sus botas.

No hace falta venderlo como un momento definitorio de su carrera. Esto es, simplemente, en lo que se ha convertido Corea del Sur con Son: una selección que ya puede hablar de progresar en la fase de grupos como una expectativa, no como un deseo. La clasificación invicta respalda esa idea, y el estreno frente a la República Checa dirá si se traslada con la suficiente rapidez.

La advertencia, si la hay, es que la clasificación no garantiza el mismo control en un Mundial. Corea del Sur se ha ganado el derecho a esperar más, pero la primera prueba de verdad llega el 12 de junio.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 2 medios. Cómo trabajamos →