PSV Eindhoven regresan al Philips Stadion después de un arranque desigual, y todo apunta a un partido con ocasiones en las dos áreas. Ganaron 2-1 a SBV Excelsior en Róterdam para lograr su primera victoria oficial de la temporada 2026-27, pero antes habían encajado un 4-0 ante AZ Alkmaar en la Supercopa de los Países Bajos y firmado un 2-2 frente a Fortuna Sittard en la jornada inaugural de la liga. El conjunto de Peter Bosz llega al fin de semana con 4 puntos de 6.

El riesgo ofensivo del PSV

La idea está clarísima. El PSV quiere imponer los partidos desde la agresividad, y eso deja espacio al rival si la primera avalancha no hace daño. La redacción de Sports Mole lo resumió con acierto: "Su planteamiento sigue siendo el mismo: marcar muchos más goles que el rival, una propuesta de todo o nada muy del gusto de un técnico ultraofensivo."

Los números encajan con esa lectura. El PSV marcó 8 goles en sus últimos cinco partidos de Champions League que figuran en la lista y encajó 9 en esa misma racha. No son cifras de un equipo que controle los encuentros, pero sí de uno capaz de convertir cualquier duelo en un intercambio de golpes en un abrir y cerrar de ojos.

Eso también le abre una vía a Groningen para meterse en el partido. Sports Mole señaló que los visitantes tienen "el impulso ofensivo para causar problemas reales al contragolpe", y el conjunto de Dick Lukkien ha comenzado la liga con dos victorias de dos. En transición, da la sensación de que puede hacer daño de verdad.

La creatividad que le falta al PSV

El PSV también se está adaptando a los cambios en la plantilla. Ismael Saibari se marcha al Bayern de Múnich y Joey Veerman pone rumbo al Borussia Dortmund, mientras que Jerdy Schouten es baja segura este fin de semana por una grave lesión de rodilla.

La producción de Saibari deja claro lo que se pierde. Lleva 3 goles en 5 partidos esta temporada, así que su salida borra a un futbolista que estaba aportando de forma directa a muy buen ritmo. El problema de fondo es que Bosz tiene menos margen de error con balón si la línea de suministro se adelgaza y el partido se rompe.

Por eso no conviene despachar al Groningen como un simple trámite en casa para el PSV. Los visitantes tienen velocidad suficiente en transición para convertir un control suelto en peligro, y si el PSV abre el campo como suele hacerlo, el conjunto visitante tendrá metros para correr.

El favorito sigue siendo evidente, pero no es el tipo de cita que el PSV pueda sacar solo por territorio. Los locales tienen la pegada, Groningen el peligro a la contra, y la primera victoria liguera en casa de la temporada exigirá algo más que una actuación rutinaria.

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