La afición del Rayo Vallecano ha llevado a los tribunales el cierre por un partido de la grada de Vallecas decretado por la RFEF. La sanción llegó después de que se lanzaran aviones de papel durante el encuentro frente al Athletic Club el 10 de octubre, y el Comité de Disciplina de la Federación ordenó la clausura el 14 de octubre.

La impugnación de la sanción

La demanda ha sido presentada por la Federación Madrileña de Peñas del Rayo Vallecano, diez peñas rayistas y 22 abonados. Su argumento es claro: la clausura castiga a personas que no fueron acusadas de ninguna conducta individual punible.

En declaraciones recogidas por Europa Press, los demandantes calificaron la medida como "un castigo colectivo". Además, señalaron que las consecuencias "las sufren los abonados, que pierden el acceso a sus asientos sin que se les atribuya ningún hecho, sin haber sido escuchados en el procedimiento y sin que el club pueda reubicarlos en otras zonas del estadio".

La multa de 6.000 euros impuesta al Rayo Vallecano no forma parte de la impugnación.

Qué implica ahora el cierre de la grada

De momento, la decisión de la RFEF sigue en pie y el TSJM no concedió la suspensión urgente antes del partido del sábado 24 de octubre. Eso deja el pulso judicial centrado en la clausura de la grada, no en la multa al club.

El conflicto se desarrolla con el Rayo 14.º en La Liga, con 9 puntos en 8 partidos y una diferencia de goles de -5. El Athletic Club marcha 13.º, también con 9 puntos en 8 partidos, un contexto clasificatorio que explica el foco disciplinario del caso.

La batalla legal gira ahora en torno a si ese cierre por un partido debe considerarse una sanción ajustada a derecho o un castigo colectivo. Los escritos presentados por la afición colocan ese debate en el centro de la historia, y la grada seguirá cerrada salvo que el juez cambie la situación más adelante.

Escrito por Daniel Hartley con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →