Hace apenas unos días ya informamos del conflicto insular de Richarlison. Ahora, el delantero del Tottenham ha sido condenado por una infracción de semáforo en rojo en el norte de Londres, después de admitir que era él quien conducía el vehículo captado por la cámara.

El Barkingside Magistrates’ Court le impuso una multa de 200 libras, además de 3 puntos de penalización, y añadió 120 libras en costas de acusación y un recargo a la víctima de 80 libras. La cámara de la A41, en Hendon, registró cómo el coche cruzaba las señales 1,5 segundos después de ponerse en rojo, a las 18:45 del 15 de abril.

El caso judicial

Richarlison declaró a independent.co.uk: "Yo conducía el coche cuando fue grabado saltándose el semáforo en rojo". Esa admisión dejó el caso atado a un incidente muy concreto, con la condena dictada a puerta cerrada en Barkingside.

La infracción convive con una historia futbolística mucho más silenciosa. No ha vuelto a jugar con el Tottenham desde que fue titular en la derrota por 3-0 ante el Brentford en la primera jornada de la temporada. Los Spurs solo lo han utilizado una vez en la Premier esta campaña, durante 68 minutos, y su curso se ha convertido en un caso marginal, lejos de una decisión habitual del míster.

El problema de fondo en el Tottenham

El contexto futbolístico es difícil de separar del momento. El Tottenham suma 9 puntos en 8 partidos de liga y marcha 14º, mientras el nombre de Richarlison sigue apareciendo por motivos que nada tienen que ver con los minutos sobre el césped.

La resolución judicial no cambia su sitio en la plantilla, pero añade otro titular incómodo a una campaña que apenas ha arrancado para él. El próximo partido liguero del Tottenham dirá algo más sobre si esa 1 aparición se convierte en una racha más amplia, pero su primera presencia en la competición sigue fijada en 1 partido y 68 minutos.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →