Robert Lewandowski tuvo la noche rendida a sus pies desde el instante en que fue sustituido en el minuto 83 para vivir un solitario paseo de honor. La afición del Barcelona coreó su nombre durante toda la velada y él acabó entre lágrimas al corresponderles. Tras el partido, sus compañeros se reunieron en el centro del campo y lo alzaron por los aires. El 3-1 ante el Real Betis importaba, sí, pero la despedida importaba más.

Lo que dijo Lewandowski tras su último partido en casa

Hablando con goal.com, Lewandowski dijo: "Para mí, este es un día muy emotivo y difícil. Cuando llegué a Barcelona, sabía que este club era enorme, pero vuestro apoyo ha sido increíble. Desde el primer momento, me sentí como en casa aquí. Nunca olvidaré escucharos corear mi nombre. Gracias a mis compañeros, a los entrenadores y a todos los que trabajan en el club. Ha sido un honor jugar para el Barça. Hemos compartido grandes momentos durante estos cuatro años. Estoy muy orgulloso de todo lo que logramos. Hoy me despido de este estadio, pero el Barça siempre permanecerá en mi corazón. Visca el Barça y visca Catalunya".

Hansi Flick fue igual de claro sobre lo que viene ahora. Dijo que no será fácil reemplazar a Lewandowski y lo calificó como un auténtico profesional y un ejemplo para todos. Y, seamos sinceros, no le falta razón. Esto no fue un adiós de paso ni un aplauso de compromiso, sino una despedida de verdad para un futbolista que se marcha del Barcelona con 119 goles y como 14º en la lista histórica de goleadores del club.

Los números de la despedida, por sí solos, ya impresionan. Lewandowski cerró el curso con 13 goles ligueros en 30 apariciones en La Liga y añadió 4 tantos en la Champions League en 11 partidos. Además, disputó 85 minutos en el último encuentro liguero en casa, lo que dio sentido a la velada y hizo que el cambio pareciera deliberado, no rutinario.

La temporada perfecta en casa del Barcelona enmarcó la noche

El resultado también permitió al Barcelona cerrar su campeonato liguero en casa con pleno de triunfos. Se convirtió en el primer conjunto de la historia en ganar los 19 partidos como local en una campaña de 38 jornadas de La Liga, y el último partido liguero en casa acabó 3-1 ante el Real Betis, con Raphinha firmando un doblete.

Ese récord merece estar en la historia porque se produjo en el mismo estadio y la misma noche, pero no eclipsó la despedida. La salida de Lewandowski fue el centro emocional de la velada, y el Barcelona la trató como tal. El pasillo de honor, los cánticos, las lágrimas y el homenaje en el centro del campo apuntaban todos en la misma dirección: una despedida en casa como mandan los cánones para un delantero que dejó huella durante cuatro años.

Lo que viene después es bastante claro. El Barcelona pasa página tras el adiós en casa, y las preguntas sobre cómo sustituir a Lewandowski pasan ahora a la planificación veraniega del club. La noche del récord fue suya, pero la imagen que se quedará en la memoria de la mayoría es la del delantero abandonando el césped entre lágrimas tras su última aparición en el Camp Nou.

Escrito por Daniel Hartley con investigación asistida por IA, contrastado con 7 medios. Cómo trabajamos →