Beşiktaş se ha levantado de la mesa en las conversaciones por Mohamed Salah después de tres reuniones, una oferta final y una admisión pública de que no habrá un nuevo intento. El conjunto turco asegura que la operación entró en la fase económica el 21 de julio y, desde ese momento, se fue frenando. Es el clásico culebrón de fichaje que parece encarrilado hasta que aparece el precio y lo cambia todo.
El cronograma de Besiktas
Onder Ozen, director del club, explicó: "Nos reunimos con Salah tres veces antes de que se discutiera la parte económica de la negociación. Hasta ese momento, todo iba sobre ruedas. Cuando empezó la parte financiera, esa fluidez inicial se frenó a partir del 21 de julio".
Y remató sin rodeos: "Pero Besiktas no hará otra oferta. La última propuesta que hicimos a Salah es el punto final y no perjudica la identidad del club".
Con eso, el movimiento queda perfectamente definido. Besiktas dice que ha presentado su oferta definitiva y que da la operación por cerrada. Además, su momento reciente no es ni mucho menos desastroso, con una secuencia de WLDWW, es decir, tres victorias en sus últimos cinco partidos, pero eso no ha sido suficiente para convertir la persecución en un avance real.
La brecha económica alrededor de Salah
La clave del bloqueo está en el dinero. Los informes apuntaban a que el paquete propuesto podía alcanzar los 12,5 millones de euros, unos 240.000 euros a la semana. Muy lejos, en cualquier caso, de las 400000 libras semanales que Salah percibió en su última temporada en Liverpool, y eso explica por qué la conversación pasó enseguida de la ambición a los límites.
Hay que reconocérselo al club turco: si decidieron mover ficha en público fue porque sabían perfectamente hasta dónde estaban dispuestos a llegar. Una vez que las cifras entraron en ese terreno, Besiktas iba a ser juzgado por el techo de su apuesta. Y su respuesta ya está sobre la mesa: no irá más allá. Para Salah, eso significa que la vía turca se ha frenado en seco, pese a las reuniones y al optimismo inicial que describió Ozen.
Lo que ocurra a continuación es sencillo: Besiktas no regresará con otra oferta, así que cualquier reactivación tendría que llegar por otro camino desde el lado de Salah o desde cualquier otro destino.
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