La última visión de José Mourinho sobre Andreas Schjelderup queda muy lejos de la primera. Después de decir que el extremo “padece durante 90 minutos” y con “el sacrificio de las transiciones”, Mourinho acabó asegurando que comparar al Schjelderup de hace unos meses con el futbolista que vio en mayo era “imposible”. Ese giro, rotundo y llamativo, no suele pasar desapercibido, y ha llegado justo cuando crece el interés por el extremo del Benfica.

El cambio de discurso de Mourinho

En rueda de prensa antes del último partido del Benfica en la temporada portuguesa frente al Estoril, Mourinho afirmó que Schjelderup tenía motivos de sobra para sentirse orgulloso de sí mismo. Añadió que no había “punto de comparación” entre la versión anterior del jugador y la que tenía delante, antes de definirlo como un “gran, gran, gran talento”.

Eso dice mucho más que su valoración inicial de la temporada, cuando cuestionó la intensidad de Schjelderup y su trabajo sin balón. Para un extremo de 20 años, un cambio público de ese calibre importa porque deja claro que la evolución se ha visto dentro del vestuario, no solo desde fuera.

Por qué ha crecido el ruido del mercado

Sus números explican por qué tantos clubes están atentos. Firmó 10 goles y 7 asistencias en 43 partidos con el Benfica la pasada campaña en todas las competiciones. Otro informe situó la valoración del Benfica en unos 30 millones de euros, mientras que Liverpool, AC Milan, Como, el Tottenham y el Atlético de Madrid aparecían como pretendientes.

El vínculo con Liverpool tiene una capa extra, porque Schjelderup admitió que los rechazó en 2020, cuando tenía 16 años. Reconoció que aquello le “dolió un poco” a él y a su padre, pero que creía que elegir al FC Nordsjaelland era la decisión correcta para su desarrollo. También dijo que en el futuro podría dar el salto a un grande, así que no hay vuelta de hoja: eso no suena precisamente a un mensaje de tranquilidad para el Benfica.

Y luego está el hecho más simple: su crecimiento ha sido público. Las 43 apariciones del pasado curso y su aportación directa de 17 goles y asistencias retratan a un futbolista que ya estaba haciendo mucho más que dejar destellos de potencial. El elogio de Mourinho, la valoración que circula y la lista de pretendientes apuntan todos en la misma dirección. Schjelderup ha pasado de ser un nombre al que algunos técnicos miraban con dudas a convertirse en un jugador que los grandes de Europa siguen de cerca. Y si mantiene ese nivel, el Benfica escuchará más de lo mismo durante la próxima temporada.

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