"Ya no somos una gran selección, nos hemos instalado en la mediocridad", dijo Bastian Schweinsteiger a goal.com después de la derrota de Alemania por 0-1 en casa ante Grecia en Augsburgo, el domingo por la noche. Dimitrios Kourbelis marcó en el minuto 74 y el resultado supuso la primera derrota de la historia de Alemania ante Grecia en 11 duelos oficiales.

No se quedó ahí. Schweinsteiger también aseguró que Alemania no había metido suficiente presión al rival y señaló la falta de jugadores capaces de cambiar partidos. En declaraciones a Metro, citó a Christos Tzolis, Konstantinos Karetsas y Vangelis Pavlidis como ese tipo de futbolistas diferenciales que Alemania no tiene.

Los problemas de Alemania con el balón

La crítica es dura, pero el partido le da respaldo. Alemania tuvo un 76% de posesión ante Grecia y aun así perdió, algo que encaja con la idea de Schweinsteiger sobre una presión estéril, sin colmillo arriba. Su racha sin ganar ya alcanza los cuatro partidos, y la discreta aparición de 25 minutos de Florian Wirtz ya ha levantado críticas en parte de la prensa alemana, aunque el problema evidente va mucho más allá de un solo jugador.

Schweinsteiger también cargó parte de la responsabilidad sobre la propia plantilla. "Klopp no es un mago. Hace falta trabajo duro. Pero los jugadores también deben preguntarse un poco: ¿esto es todo lo que hay?", dijo.

Serbia y la rápida revancha

Jurgen Klopp afirmó que el grupo lleva una semana junto y necesita tiempo, y añadió que el resultado "no mola", pero forma parte del proceso. Alemania recibirá ahora a Serbia el 1 de octubre a las 18:45, antes de viajar a Grecia tres días después.

Ese doble compromiso deja a Alemania sin demasiado margen para esconderse. El primer cruce con Grecia ya dejó la primera derrota en el historial del enfrentamiento, y la revancha llega con Klopp todavía tratando de ensamblar una plantilla que él mismo ha descrito como un grupo mezclado sobre la marcha.

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