Solo cuatro clubes de la Ekstraklasa superaron la ronda de 32 de la Copa de Polonia, y ese es el peor balance de la máxima categoría a estas alturas en toda la historia de la competición. La eliminación del Lech Poznań ante el Siarka Tarnobrzeg, de cuarta división, fue el golpe más sonado, pero el daño va mucho más allá de una sola campanada.

La magnitud del derrumbe

Los cuatro supervivientes son Raków Czestochowa, Górnik Zabrze, Wisla Plock y Jagiellonia Bialystok. Eso deja a la segunda división con seis equipos en octavos de final, mientras que la III Liga ha igualado a la Ekstraklasa con cuatro clubes y, además, dos conjuntos de cuarta categoría también siguen vivos en el sorteo.

El anterior mínimo de la máxima categoría llegó en las temporadas 1953/54 y 1955/56, cuando cinco equipos de élite alcanzaron los octavos de final. Esta vez el techo es más bajo incluso antes de que se dispute la siguiente ronda, y la distancia entre la Ekstraklasa y las categorías inferiores queda al desnudo en los números.

Los resultados que dinamitaron el cuadro

Lech Poznań cayó 0-1 ante el Siarka Tarnobrzeg, y el 27 de octubre tres equipos de la máxima división se desplomaron. Legia Warszawa fue superado por el Motor Lublin, mientras que Śląsk Wrocław encajó el empate en el minuto 95 y acabó perdiendo 1-2 ante el Odra Opole en la prórroga.

Ni siquiera los nombres más poderosos de la élite han quedado a salvo. Górnik Zabrze es segundo en la Ekstraklasa con 27 puntos en 12 partidos, y Lech Poznań lidera la tabla con 28 puntos en 11 encuentros y un balance de +19 goles, pero la Copa también ha pasado por encima de ellos. Las categorías inferiores han tomado el control del cuadro.

Los octavos de final arrancan ahora con seis clubes de segunda división, cuatro de la III Liga y solo cuatro de la máxima categoría. Esa es la historia que ha dejado la Copa de Polonia, y la siguiente ronda comenzará con el impulso de los conjuntos de abajo.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →