El movimiento de Kieran Trippier hacia Wolves está ahora mismo en duda antes incluso de haber arrancado oficialmente. Está previsto que se convierta en jugador de los Wolves el 1 de julio, cuando expire su contrato con el Newcastle, pero los informes apuntan a que se está replanteando seguir adelante después de que Rob Edwards fuera despedido. Trippier incluso había cancelado unas vacaciones para pasar el reconocimiento médico y rematar la operación.

Por qué la operación se ha frenado

La clave es sencilla. Trippier había comprado el proyecto que le vendió Edwards, y la salida del técnico ha dejado el acuerdo colgando de un hilo. En declaraciones a football365.com, Trippier dijo: "Tuve una buena charla con el míster, y lo primero que me llamó la atención fue lo apasionado que estaba por ayudar al club a seguir avanzando para salir del Championship la próxima temporada. Enseguida tienes una sensación, y yo sentí esa química de inmediato con el míster."

Y ahí está el quid de la cuestión. Wolves despidió a Edwards a última hora del miércoles, y se dijo que su cuerpo técnico estaba molesto por la forma en que se comunicó la noticia. Goal también informó de que Trippier se enteró del despido de Edwards por una persona ajena al club el jueves por la mañana. Chroniclelive.co.uk ofreció una versión algo distinta, asegurando que lo supo por terceros y no por dirigentes de la entidad. Lo que está claro es que la gestión de la comunicación no ha hecho más que enrarecer el panorama.

Wolves intenta reaccionar a toda velocidad

Wolves aseguró que la decisión no tenía que ver con el carácter, el profesionalismo ni la dedicación. Nathan Shi afirmó: "Nuestra decisión no se basó en el carácter, el profesionalismo ni la dedicación. Se trató de determinar qué creemos que da a Wolves la mejor oportunidad de avanzar desde un punto de vista deportivo." También dio las gracias a Edwards y a su equipo técnico por lo que habían aportado al club en un periodo complicado.

Goal sostiene que Wolves tiene previsto nombrar como sustituto al entrenador del Gil Vicente, Cesar Peixoto. Chroniclelive.co.uk también informó de su llegada al cargo, aunque por ahora no ha habido un anuncio oficial por parte de Wolves en el conjunto de fuentes. Aun así, la gran cuestión no es quién llega después. La gran pregunta es si un acuerdo construido sobre la confianza sobrevive lo suficiente como para echar a andar.

Para Wolves, la reconstrucción ya nace con presión. Sus últimos cinco resultados ligueros fueron DLDLL, y terminaron 20º con 19 puntos en 37 partidos. Ese es el contexto del reset veraniego, pero el problema inmediato es el futuro de Trippier. Si decide no seguir adelante, Wolves habrá convertido un fichaje planificado en otro ejercicio de control de daños antes del 1 de julio.

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