Thomas Tuchel quiso que la derrota de Inglaterra ante Argentina en las semifinales del Mundial se juzgara como fútbol, no como destino. Y, además, asumió que sus cambios defensivos tras el gol inicial de Anthony Gordon eran discutibles, después de que Inglaterra cayera por 1-2 en el England vs Argentina.

La visión de Tuchel sobre el giro del partido

"Me encanta ver estas cosas desde un punto de vista futbolístico y no a través de maldiciones del fútbol", dijo Tuchel. Esa frase encajó con el resto de su respuesta, mucho más centrada en decisiones y en el impulso del partido que en cualquier peso histórico inglés.

Inglaterra se adelantó en el minuto 55 gracias a Anthony Gordon, pero Tuchel aseguró que el encuentro se convirtió en "dos partidos completamente distintos" a partir de ahí. También señaló: "Estamos decepcionados. Estuvimos tan cerca, pero nos volvimos demasiado pasivos después de marcar y concedimos muchas ocasiones; no pudimos darle la vuelta a la posesión del balón (solo 12% tras el gol de Gordon para Inglaterra). Estuvimos cerca, pero no pudimos mantener el nivel después de marcar".

El dibujo cambió con rapidez. Inglaterra arrancó con un 4-2-3-1 antes de que Tuchel pasara a una línea de cinco atrás, y explicó esa decisión apuntando a la presión argentina: "Decidimos pasar a una línea de cinco porque los espacios estaban demasiado abiertos. Ganaron todos los balones por alto, siguieron colgando centros una y otra vez. Así que fuimos a una línea de cinco para cerrar los espacios por dentro y ser fuertes por arriba".

La crítica que Tuchel aceptó

Tuchel no se escondió detrás de la idea de que sus decisiones fueran intocables. "Así es la naturaleza del juego. En cuanto pierdes, te critican. Eso es lo que hay. Te critican después. Yo soy el responsable. Las tomé yo, así que asumo la crítica", dijo.

Y ahí queda el debate, en un terreno bastante claro. Lionel Scaloni afirmó que Argentina "olió la sangre" cuando Inglaterra empezó a dudar, mientras Emiliano Martínez aseguró que Inglaterra fue "marcha atrás y marcha atrás" después de ponerse por delante. La versión de Tuchel es menos dramática, pero también más difícil de desmontar: Inglaterra perdió el control tras el gol de Gordon y la respuesta táctica no lo recuperó.

El desenlace, en cualquier caso, es el de siempre. La espera de Inglaterra para disputar una final de Mundial se remonta a 1966, cuando ganó el torneo, y esta semifinal terminó 1-2 a favor de Argentina. El marcador importó, pero también el momento, porque Inglaterra mandaba antes de que el partido se diera la vuelta.

Tuchel lo dejó meridianamente claro. Esto fue una derrota para analizar, no una maldición que invocar, y la crítica ahora recae sobre las decisiones que tomó después del gol del minuto 55.

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