John McIver reconoció que el viaje a Leiria fue “un día larguísimo” después de volar de Newcastle a París, luego a Lisboa y, por último, echar mano de un coche de alquiler para llegar al partido. Matthew Keeling condujo hasta Liverpool, voló a Oporto y después se tragó un viaje de autobús de dos horas hasta el encuentro. El Sunderland disputa allí su primer partido oficial en Europa continental en 53 años, y el desplazamiento ya forma parte del relato antes incluso de que ruede el balón.
Leiria agranda la dimensión del desplazamiento
El partido contra Torreense se juega en Leiria, a unos 66 millas, o 106 km, de distancia, porque el campo del anfitrión se queda pequeño. Eso ha empujado a los aficionados por múltiples rutas hasta el noroeste de Portugal, con miles de seguidores haciendo el viaje para este choque.
McIver aseguró: “Nada se le puede comparar de verdad, ni siquiera unas finales de copa”. También lo calificó como “lo más grande” y añadió: “Puede que no vuelva a pasar nunca”. Matthew Keeling dijo: “Ojalá nos salga bien y podamos tener unos cuantos más después de Navidad y alargarlo”.
La trayectoria liguera del Sunderland explica por qué el viaje europeo se vive de una manera tan distinta. Han sumado 4 puntos en sus primeros 6 partidos de Premier League y marchan 17.º, mientras que son 15.º en la Europa League con 3 puntos en 1 partido. El fútbol importa, claro, pero lo que recordarán los aficionados será el viaje, y la vuelta desde Leiria será igual de larga que la ida.
LLLDW
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →




