Adam Wharton aseguró que un control antidopaje aleatorio de la UEFA le cortó parte de la celebración del primer trofeo europeo del Crystal Palace tras la final de Leipzig. Seguía metido de lleno en la noche que acababa de ayudar a cerrar cuando le dijeron que se fuera, y bromeó con que eso “fastidia un poco mi fiesta”.
Por qué importan las palabras de Wharton
El detalle principal aquí es sencillo. Wharton fue elegido al azar para pasar el test después de que Crystal Palace derrotara 1-0 al Rayo Vallecano, con Jean-Philippe Mateta firmando el tanto de la victoria en la segunda parte en el Red Bull Arena de Leipzig. Wharton jugó los 93 minutos, completó 38 pases y recibió un 7,3, así que la interrupción llegó después de haber estado plenamente implicado en el triunfo, no como un hombre de refresco esperando en el banquillo.
La frase que soltó a metro.co.uk fue clara: “He tenido antidopaje, por desgracia, así que me fastidia un poco mi fiesta, pero con suerte puedo salir de ahí rápido y ponerme con las cervezas y el alcohol”. El chascarrillo funciona porque la noche ya era histórica para el Palace, pero el retraso por el control hizo que se perdiera parte de la celebración inmediata.
Ahora bien, no era la primera vez que sufría un desvío incómodo después de una final. Wharton también explicó que se perdió las celebraciones de la final de la FA Cup el año pasado tras ser hospitalizado para unas pruebas de precaución después de un golpe en la cabeza. Esta vez fue distinto, pero el patrón es el mismo: el futbolista levanta el trofeo y luego la burocracia se cruza en el camino.
Aun así, tuvo tiempo para elogiar a Oliver Glasner. Wharton afirmó: “Tiene que ser de los mejores entrenadores que ha tenido nunca el Crystal Palace. Ha marcado una diferencia enorme”.
El propio Glasner lo resumió así: “Una noche fantástica; este grupo de jugadores y aficionados se lo merecen”. El técnico se marcha con el primer título europeo del Palace, y las palabras de Wharton encajan con el ambiente que rodea al conjunto. Los blancos ya tienen el primer título europeo de la historia del club, y el análisis posterior giró tanto en torno al legado de Glasner como al marcador.
La última nota para el Palace es clara. La celebración de Wharton se vio interrumpida, pero no el recuerdo de la victoria por 1-0 sobre el Rayo Vallecano, del gol de Mateta y del primer trofeo europeo en Leipzig. Lo que viene ahora es el brillo habitual tras un éxito así —salvo porque uno de los centrocampistas más importantes del Palace tuvo que rematar la noche primero en una sala de antidopaje.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 2 medios. Cómo trabajamos →





