El recorrido de Antoine Semenyo desde el fútbol no profesional hasta el Mundial no tiene un trazado limpio, pero sí es fácil de seguir. Su primera titularidad con el primer equipo llegó ante menos de 400 personas. En el Bath City, firmó un hat-trick en su primera titularidad con los adultos, en la eliminatoria de la Somerset Premier Cup ante el Welton Rovers, y cerró aquella etapa con 6 goles en 9 partidos. Ahora ya ha disputado un partido en el Mundial con Ghana, con 51 minutos sobre el césped.
Jerry Gill vio pronto el despegue
Jerry Gill no se anda con rodeos. "Le lancé al campo y marcó un hat-trick, y ése fue el auténtico detonante", explicó el entrenador del Bath City. "Le dimos una oportunidad y el resto es historia. Generaba respeto en muchas defensas y aportó muchísimo."
Gill también recordó el detalle que más le marcó, cuando Semenyo cargó contra un central de 1,88 y lo mandó al suelo antes de definir pegado al palo. "Ahí fue cuando pensé: 'sí, este chico tiene algo especial'", dijo.
El propio Semenyo confirma esa dureza de la etapa. "Cuando fui a Bath, había jugadores que se estaban jugando la hipoteca, tenían facturas que pagar y necesitaban ganar. Fue duro al principio, me sacaban tarjetas rojas, me empujaban, volaban los codos. Poco a poco me fui acostumbrando y empecé a rendir.", relató.
Aquella cesión ha envejecido de maravilla como punto de referencia. No fue glamourosa, pero le dio a Antoine Semenyo un primer contacto real con el fútbol de adultos, y los números de ese paso son imposibles de ignorar: 6 en 9, partiendo de un público de menos de 400 espectadores.
Bristol City también formó parte del camino, con Semenyo entrenando allí por las mañanas y trabajando con el Bath City los martes y jueves por la noche. La cuestión de fondo es que el salto de esa rutina a un banquillo de Mundial y a minutos con Ghana se construyó sobre un futbolista que se adaptó con rapidez en cuanto el partido se volvió más áspero.
La etapa con Ghana aún está en pañales, así que nadie debe fingir que esta historia está cerrada. Sin embargo, el mismo colmillo que Gill detectó en Bath City ya asoma en el plano internacional, y Semenyo ha convertido ya aquella cesión modesta en el tipo de historia de origen que los técnicos no olvidan.
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