Antonín Kinský insiste en que el colapso de 17 minutos en el Atlético de Madrid no es lo que más recuerda de su temporada. Para él, el tramo más duro fueron seis meses en el banquillo antes de sus paradas en el tramo final con Tottenham. El golpe de Madrid ya está atrás; lo que cuenta ahora es el trabajo silencioso que hizo para volver a pisar el césped.

Por qué la noche de Madrid no lo es todo

Kinsky fue sustituido a los 17 minutos en marzo en el Atlético de Madrid, una noche durísima para cualquier portero. Pero su propio balance es tan claro como demoledor. "La temporada no giró en torno al Atlético para mí", dijo a mirror.co.uk. "Para mí, los seis meses en el banquillo fueron sin duda más duros que ese momento".

Y, siendo justos, esa es una manera muy razonable de verlo. Una sola mala noche puede dominar la percepción exterior, sobre todo en la Champions League, pero la temporada de Kinsky también tuvo espera, entrenamiento y, después, una vuelta a partidos en los que Tottenham le necesitaba de verdad.

Hay que reconocérselo a los preparadores de porteros Dean Brill y Fabian Otte, que le ayudaron a salir del bache. "Desde el inicio de la temporada, que me estaba yendo mal, me ayudaron muchísimo", señaló.

Las paradas que cambiaron su tramo final

La historia de la reacción no es sólo palabrería. Kinsky firmó una parada brillante en el campo del Wolves para asegurar la primera victoria del Tottenham, luego llegó una intervención salvadora en el descuento ante Sean Longstaff, del Leeds, y un paradón estratosférico en la última jornada para frenar la remontada del Everton.

Los números respaldan esa mejoría final. Recibió una valoración de 7 ante el Everton, después de un 8 frente al Leeds y un 7,5 en el triunfo de la League Cup sobre el Wolves. No son cifras que definan una temporada por sí solas, pero sí muestran a un portero reencontrándose con su nivel tras un arranque complicado.

Kinsky también explicó que el apoyo de la afición fue clave. "Cuando sales ahí al terreno de juego y a veces los aficionados corean tu nombre o, en general, el apoyo es enorme, como ocurrió antes del partido contra el Everton cuando llegábamos, te da muchísima energía", afirmó.

Y eso importa porque la noche de Madrid sólo parece el gran titular si uno se queda ahí. La versión del propio Kinsky es mucho más terrenal. El verdadero obstáculo fueron esos seis meses intermedios, y la temporada dejó suficientes momentos fuertes como para demostrar que no quedó definido por un solo derrumbe.

Tottenham acabó 17.º en la Premier League, así que esto nunca fue una historia de rescate limpia, y sería exagerado venderla así. Pero, desde la óptica de Kinsky, las paradas del final, el trabajo con los técnicos y el respaldo de la afición son pruebas mucho más sólidas. Madrid fue el instante feo. El resto de la temporada fue la reacción.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 2 medios. Cómo trabajamos →