El Arsenal se planta en la final de la Champions en Budapest el 30 de mayo con Steven Gerrard defendiendo que el papel de tapado puede venirles de perlas ante Paris Saint Germain. El PSG alcanzó la cita decisiva tras eliminar a Bayern München por 6-5 en el global, con Ousmane Dembélé marcando en el tercer minuto de la semifinal en Múnich. Gerrard quiere que el Arsenal incomode el partido, se apoye en la físico y exprima el balón parado.
Por qué Gerrard cree que el Arsenal puede dar guerra
Gerrard no se anduvo con rodeos ni con adornos. “Sé mejor que nadie que un tapado puede ganar esta final. Contra el AC Milan era una desigualdad brutal, pero puede pasar de todo”, aseguró a metro.co.uk. Fue más allá en otra entrevista, al decir que el Arsenal “tendrá que ser la mejor versión de sí mismo” y que “ser los tapados quizá incluso le venga bien a este Arsenal”.
Esa lectura encaja con el panorama general del Arsenal, aunque la etiqueta dé para debate. Son líderes de la Premier League con 76 puntos en 35 partidos, y han ganado sus 8 partidos de Champions esta temporada. No son precisamente números de un conjunto que deba esconderse en un rincón antes de una final.
Ahora bien, el mensaje de Gerrard va por otro lado. En sus comentarios para Football365, sostuvo que el Arsenal necesita “usar su físico, su tamaño, hacer que cada balón parado cuente y llevar al PSG a sitios a los que no quiere ir, haciéndole el partido incómodo”. Esa es la vía más clara que señala, y cuesta discutir la lógica. Si el Arsenal convierte la final en una batalla de balón parado en lugar de un intercambio de golpes al ataque, se da muchas más opciones.
Por qué el PSG sigue mereciendo respeto
El contraargumento es obvio. Owen Hargreaves dijo que el PSG “tiene muchísimas formas de hacerte daño”, y esa es la parte que el Arsenal no puede pasar por alto. Los últimos cinco resultados registrados del PSG son G-E-G-G-E, un perfil que no es el de un favorito plano por decreto. Además, han demostrado lo rápido que pueden golpear, y el tanto tempranero de Dembélé ante el Bayern fue justo ese tipo de acción que puede inclinar una eliminatoria europea antes de que se asiente.
Por eso el enfoque de Gerrard como tapado cobra importancia. No está diciendo que el Arsenal esté vendido. Está diciendo que la final puede premiar al conjunto que acepte el partido feo, no al que espere a que se vuelva bonito. Su apunte sobre la pelea por la Premier League también cuenta, porque cree que si el Arsenal gana la liga llegará a la final con “una confianza y una fe enormes”. El título no está sentenciado, pero el impulso sí es real.
La final será en Budapest el 30 de mayo, y el debate sobre si el Arsenal debe ser considerado ligero favorito o claro tapado seguirá hasta entonces. Gerrard ha dejado clara su postura, y es la más convincente: el Arsenal no necesita superar al PSG en todo el terreno de juego, pero sí debe hacer valer el balón parado, los duelos físicos y la gestión del partido si quiere levantar el trofeo.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 5 medios. Cómo trabajamos →



