Mikel Arteta no vio el momento decisivo desde dentro del estadio. Se marchó del seguimiento en la ciudad deportiva del Arsenal 20 minutos antes del saque inicial porque no podía aportar la energía que los jugadores querían, volvió a casa, encendió una hoguera en el jardín y se puso a hacer una barbacoa mientras se decidía el título. Entonces su hijo mayor salió corriendo llorando, lo abrazó y le dijo: "Somos campeones, papi".
Cómo se vivió la noche del título en casa
La propia versión de Arteta sobre aquella noche es la gran historia aquí. Contó a la BBC que estaba oyendo ruidos desde el salón antes de que se abriera la puerta del jardín y la noticia le llegara a través de su familia. "Mi hijo mayor abrió la puerta del jardín, empezó a correr hacia mí, empezó a llorar, me dio un abrazo y dijo: 'Somos campeones, papi'", explicó. "Luego se acercaron mis otros dos chicos y mi mujer y fue precioso". Añadió: "Ver esa alegría en ellos también, ver que están siempre conmigo, fue mágico".
El título llegó con el Arsenal acabando primero en la Premier League con 82 puntos en 37 partidos. Su balance fue de 25 victorias, 7 empates y 5 derrotas. El mensaje de Arteta no era solo que habían ganado, sino cómo lo habían hecho. "Ganamos la liga, pero lo que más me enorgullece es cómo la ganamos", dijo. "Demostramos un valor muy importante, no solo en el deporte, también en la vida, que es la perseverancia, ser resilientes, mantener la calma en los momentos en que la gente duda".
Por qué Arteta cree que este grupo remató la faena
Y ahí hay un punto de verdad enorme, porque la recta final del Arsenal lo respaldó con hechos. Ganaron los cuatro partidos de liga posteriores a la derrota ante el Manchester City sin encajar un solo gol. Esa es la explicación más limpia de por qué Arteta insiste tanto en la resiliencia y no tanto en el brillo.
También volvió a aquella reunión de verano en la que les pidió mirarse unos a otros y verse como un grupo "capaz de todo". Esa frase encaja mejor con la temporada que cualquier discurso grandilocuente de la noche del título. El club ya tenía nivel suficiente para cerrar el trabajo, pero Arteta está construyendo un relato más grande: el de la fe bajo presión.
El título quedó confirmado cuando Bournemouth empató 1-1 con el Manchester City, y Arteta incluso llamó a Andoni Iraola para felicitarle. Al técnico del Bournemouth le dijo que habían "casi nos quitan la Premier y luego nos ayudaron a ganarla en la última jornada". Llámese como se llame el resultado, la conclusión es la misma: el Arsenal había hecho los deberes y la confirmación final llegó cuando el City dejó escapar puntos. La temporada terminó con el Arsenal en lo más alto y con Arteta hablando de aquella noche primero como un recuerdo familiar y solo después como un momento de trofeo.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 4 medios. Cómo trabajamos →



