Benfica saltó a la noche con un once rotado y, aun así, se llevó un triunfo por 3-1 ante Lech Poznań. La clave no estuvo en el dibujo inicial, sino en la pegada que aportó el banquillo. Gianluca Prestianni marcó poco después de entrar y Georgiy Sudakov cerró el duelo con un gol y una asistencia.

El impacto de Prestianni desde el banquillo

Prestianni lució el dorsal 25 y golpeó muy pronto después de saltar al césped, dando a Benfica el impulso que había echado en falta durante demasiados tramos. El relato de A Bola le señaló como ese tipo de futbolista que rompe cerrojos, y la definición encaja como anillo al dedo en una noche así. Benfica llevaba el control, pero el encuentro pedía una marcha más fina cuando Lech seguía agarrado al marcador.

El resultado deja a Benfica con cuatro partidos y 12 puntos en la fase de la Europa League, un arranque impecable aunque el juego no fuera redondo. Van cuatro de cuatro en la competición hasta ahora, y el banquillo fue el gran argumento para que todo acabara siendo cómodo.

Sudakov remató la faena

La aportación de Sudakov fue más completa todavía. Firmó el tercero de Benfica en el minuto 90 tras combinar con Enzo Barrenechea y terminó la noche como el jugador más destacado del partido. Ese remate final borró cualquier atisbo de duda después de que Lech hubiera maquillado lo suficiente el resultado como para meter algo de picante.

Lech también tuvo sus momentos de resistencia. Mateusz Lis firmó ocho paradas y Leo Bengtsson salió desde el banquillo para anotar su único gol. Aun así, Benfica llevó la calidad decisiva y este fue otro encuentro en el que su fondo de armario pesó más que el once inicial.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →