Crystal Palace y Everton estudian un movimiento poco habitual, un intercambio de extremo por extremo que enviaría a Brennan Johnson y Dwight McNeil en direcciones opuestas. Fuentes cercanas al caso han contado a TEAMtalk que la normativa financiera hace que un trueque directo sea “muy difícil”, aunque no imposible. La parte futbolística está clara. La contable es donde se complica todo.

La etapa de Johnson en el Palace

La llegada de Johnson al Palace fue un fichaje de 35 millones de libras en enero, procedente del Tottenham Hotspur, y en el club ya le ven como una de sus grandes decepciones de alto precio. GiveMeSport asegura que no ha marcado en 18 apariciones con la camiseta del club y que solo ha firmado 1 asistencia en ese tramo. Henry Swain, en Let's Talk Palace, fue tajante sobre lo que ha visto: “No estoy seguro de la mentalidad que le he visto a Brennan Johnson desde que fichó. Una asistencia al final de un partido de Conference League... fuera de eso, no ha aportado nada”.

Hay que reconocérselo: el Palace tiene motivos para abrirle la puerta de salida con rapidez. Un atacante de 35 millones de libras con 1 asistencia en 18 encuentros no es, ni mucho menos, el rendimiento que nadie tenía en mente, y las críticas no han hecho más que crecer porque sus actuaciones no le han dado al club demasiadas razones para esperar.

La situación de McNeil en el Everton

McNeil entra en los últimos 12 meses del contrato de 5 años que firmó cuando llegó al Everton procedente del Burnley en 2022. TEAMtalk señala que el Palace ya se interesó por él en enero y sigue muy pendiente ahora, y las fuentes cercanas a las conversaciones indican que Johnson y McNeil comparten representantes, algo que ha ayudado a que el diálogo sea más llevadero.

La parte del Everton también tiene lógica. McNeil ha jugado 297 minutos en sus últimos 5 partidos con los toffees, con una media de 59,4 minutos por aparición, así que no está blindado como titular intocable. Ese es justo el tipo de uso que puede abrir la puerta a un movimiento si llega la oferta adecuada y la estructura encaja.

El problema sigue siendo el mismo que planea sobre toda la operación. A ambos clubes les gustan partes del trato, pero para que un intercambio directo salga adelante tienen que cuadrar las valoraciones y la normativa, y ahí está la gran traba. Por ahora, las conversaciones giran en torno a si un trueque tan raro puede hacerse viable antes de que nadie se lance a darlo por cerrado.

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