Real Madrid mantuvo la llegada de Carlos Espí bajo un hermetismo absoluto, y la operación de 25 millones de euros solo salió a la luz cuando el club la anunció el 30 de julio. Ni siquiera la familia más cercana estaba al tanto, con Juanjo Espi admitiendo que no podía hablar del traspaso con su madre, su hermano o prácticamente nadie más antes de que estallara la noticia. El tamaño del movimiento importaba, sí, pero también el tipo de delantero que el Madrid quería incorporar.
La búsqueda del Real Madrid por un delantero centro diferente
Espí mide 6ft 4in, y el Madrid buscaba un delantero centro más clásico. Está claro que es un perfil distinto al de Gonzalo García o al modo en que Real Madrid suele construir su ataque alrededor de otros delanteros. Jose Mourinho contactó personalmente con Espí y le explicó el papel que podría tener en la plantilla.
El encaje no se apoyaba solo en la teoría. La temporada pasada, Espí firmó 11 goles tras la llegada de Luis Castro al Levante y ayudó al conjunto granota a esquivar el descenso. El Levante afirmó que se convirtió en su canterano más caro vendido hasta la fecha, con solo Jefferson Lerma saliendo por una cifra global superior.
También ha arrancado con buen pie de blanco, marcando su primer gol no oficial poco después de llegar, en una victoria por 2-1 en pretemporada ante el Ferencvaros. Es solo pretemporada, así que tampoco conviene disparar las campanas al vuelo, pero sí deja claro por qué el Madrid lo vio como algo más que una compra tapada.
Si el rol que el Madrid le vendió es el correcto, los próximos meses dirán mucho. Por ahora, los datos concretos son indiscutibles: una operación de 25 millones de euros, un delantero de 6ft 4in y un club que se esforzó como pocos para mantener el acuerdo en silencio.
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