El gran titular del choque ante AC Milan fue el giro de Chelsea hacia el 3-4-2-1 de Xabi Alonso. Joao Pedro firmó un doblete, Moisés Caicedo enganchó una volea tras una jugada de córner en el minuto 50 y Chelsea volvió a marcar apenas 30 segundos después del saque inicial de la segunda parte. Era un amistoso, sí, pero la nueva estructura pareció asentarse a toda velocidad.

El cambio de dibujo de Alonso

Tom Gott fue claro como el agua: “El partido del sábado trajo la puesta de largo del 3-4-2-1 que tan bien le funcionó en el Bayer Leverkusen.” Esa estructura le dio a Chelsea más control entre líneas y más velocidad en cuanto recuperó el balón. Lo primero que saltó a la vista fue la rapidez con la que castigó al Milan tras el descanso.

El doblete de Joao Pedro llegó en el espacio que Chelsea creó a su alrededor, no a base de balones sueltos. Cole Palmer, Pedro Neto y Danny Welbeck también formaron parte del cast ofensivo que rodeó el encuentro, pero la puntería decisiva la pusieron Pedro y Caicedo. Chelsea también marcó dos goles a balón parado, algo que encaja de lleno con el trabajo en jugadas ensayadas que ya se ha dejado ver con Alonso.

Marco Palestra por la izquierda

Uno de los detalles menos esperados fue ver a Marco Palestra arrancando en el costado izquierdo del centro del campo de Chelsea y proyectándose una y otra vez hacia delante. Ese rol encaja con la idea más amplia de un conjunto que quiere construir ventaja a través de las bandas, no solo con combinaciones por dentro. Además, le dio al equipo otro futbolista capaz de romper líneas hacia zonas avanzadas mientras el Milan todavía se estaba reajustando.

La segunda frase de Tom Gott resumió el otro foco evidente: “Se ha hablado mucho del fichaje del especialista en balón parado Austin MacPhee, y estará encantado de ver cómo los Blues han mojado dos veces a la salida de córner.” El Milan no se ayudó a sí mismo con los cambios masivos al descanso, con Ruben Amorim moviendo ocho piezas, y además su once inicial ya había sufrido retoques en la primera parte. Llegaban con solo una victoria en sus cinco últimos partidos oficiales, así que la derrota se metió dentro de una dinámica irregular y no de un accidente aislado.

El balance más limpio es que Chelsea ya parece cómodo con su nueva forma. El ritmo de la segunda mitad, las rutinas de córner y la manera en que Pedro y Caicedo resolvieron sus ocasiones apuntan todos en la misma dirección, y eso vale mucho más que el marcador de un amistoso por sí solo.

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