Robert Sánchez está sometido a controles de regreso al juego por conmoción cerebral después de ser sustituido en el minuto 66 ante el Nottingham Forest, tras un choque de cabezas con Morgan Gibbs-White. Chelsea sigue las directrices de regreso al juego de la FA antes de decidir si puede enfrentarse al Liverpool en Anfield, y los jugadores que no superan las pruebas del protocolo de conmoción deben guardar al menos 12 días de descanso. Eso deja la disponibilidad del portero en una seria duda —no porque nadie lo haya descartado, sino porque ahora el proceso médico manda.

Por qué Sánchez es el gran asunto

Sánchez ha sido el portero titular del Chelsea en 33 partidos de la Premier League esta temporada, así que no estamos ante una baja secundaria. Su 6,95 de valoración en la Premier League sugiere que ha firmado una temporada bastante sólida, lo que hace todavía más incómodo el momento de un posible chequeo por conmoción para un conjunto que ya arrastra demasiados problemas.

Dom Smith informó de que los otros golpes del Chelsea eran manejables, y el técnico del Chelsea, McFarlane, señaló: "No es nada grave. Los dos recibieron golpes en el entrenamiento, así que simplemente los estamos gestionando." La verdadera incertidumbre sigue siendo Sánchez, porque el club no puede saltarse el protocolo. Si no supera los controles, el Chelsea afrontará un viaje muy complicado con una pieza capital menos.

Un problema mayor para el Chelsea

El panorama general no invita precisamente al optimismo. El Chelsea ha encadenado cinco derrotas seguidas en la Premier League y marcha noveno con 48 puntos tras 35 jornadas, mientras que el Liverpool es cuarto. McFarlane también confirmó que Estevao se perderá el resto de la temporada, y afirmó: "Por desgracia, Estevao no jugará con nosotros esta temporada. Estará fuera un tiempo. Pero estamos aquí para apoyarle."

Es una carga pesada de por sí, y el ruido añadido por las lesiones no hace más que empeorarlo. Pedro Neto y Alejandro Garnacho figuran también entre las otras dudas físicas, mientras que el estreno completo de Jesse Derry en la Premier League acabó con el jugador retirado en camilla e inconsciente tras un choque con Zach Abbott. El Chelsea no necesita ahora un debate táctico pulcro. Necesita que los jugadores disponibles sigan disponibles.

Si Sánchez supera los controles, el Chelsea al menos llevará a Anfield a su portero titular. Si no lo hace, la historia ante el Liverpool será todavía más sencilla —y más dañina— para los blues, porque la portería quedará condicionada por los tiempos médicos y no por la elección del técnico.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 6 medios. Cómo trabajamos →