Declan Rice vio la amarilla, no la roja, después de un choque tardío con Malick Yalcouyé en el Brighton vs Arsenal. Ya en el descuento de la segunda parte, en el Amex Stadium, Rice pareció enzarzarse con Yalcouyé, el colegiado Darren England le mostró tarjeta amarilla y el VAR dio por buena la jugada al entender que no se alcanzó el listón de la conducta violenta. La decisión se convirtió en el gran tema de conversación de la victoria por 3-0 del Brighton ante el Arsenal.

La jugada y el visto bueno del VAR

La narración en directo de TalkSPORT no ocultó el ambiente. Alex Crook dijo: "Declan Rice entra por detrás sobre Yalcouye sin balón. ¡Ha tenido muy mala pinta!" Troy Deeney añadió: "Declan ha perdido los nervios ahí. No hacía falta, solo hay un pequeño empujón por la espalda." Jason Cundy fue todavía más claro: "Es roja, ha tenido mucha suerte, debía haberse ido a la calle."

La Premier League y el VAR lo vieron de otra manera. Rice acabó la noche con una sola amarilla, no con una expulsión, y la revisión de los árbitros se mantuvo firme. El desenlace disciplinario quedó cerrado, aunque el ruido alrededor de la acción no se apagó.

La derrota del Arsenal dio más peso al incidente

La acción final se produjo dentro de la derrota más dura del Arsenal en la Premier League en más de tres años, y Mikel Arteta no se escondió. "Creo que ellos merecieron ganar el partido. Todo empezó porque no hicimos bien las cosas básicas durante demasiados minutos, sobre todo en buena parte de la primera parte. Eso marcó el tono del encuentro", aseguró, antes de añadir: "No ganamos suficientes duelos y eso te estira y no te deja opción de dominar el partido ni el territorio."

El Arsenal había encajado tres goles en el Amex, y Rice ya había completado 55 pases cuando llegó el punto de fricción. Su valoración en el partido fue de 6,52, un dato que encaja con la imagen global de un futbolista muy metido en el juego antes de que el descuento se lo tragara todo. El Brighton, por su parte, ya tenía el partido absolutamente encarrilado mucho antes de la polémica final sobre Rice.

El 3-0 del Brighton dejó la decisión disciplinaria como una anécdota frente a un resultado mucho mayor, pero el último chispazo hizo que la amarilla del árbitro se discutiera mucho después del pitido final.

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