Kiernan Dewsbury-Hall ha desmentido de plano las informaciones que le situaban a un paso de cambiar su lealtad deportiva a la República de Irlanda. En un mensaje publicado en X, el centrocampista del Everton aseguró que la historia era “simplemente falsa” y añadió que “Inglaterra es siempre el sueño”. La reacción llegó después de una publicación de desinformación del 23 de mayo que afirmaba que había dicho al seleccionador de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, que quería cambiar de federación, un bulo que fue visto más de 653.000 veces.

Por qué Dewsbury-Hall quiere Inglaterra

Dewsbury-Hall no dejó mucho margen para la interpretación. “Jugar para Inglaterra, para mí, sería el mayor logro de mi carrera”, señaló, y añadió que una llamada con la absoluta hay que ganársela. “Si juego lo bastante bien, entonces lo conseguiré; si no, estaré contento porque será culpa mía, de nadie más.” Una forma bastante directa de cortar de raíz la especulación sin montar ningún circo.

Ahora bien, el argumento futbolístico también está ahí. Llegó al Everton procedente del Chelsea por 25 millones de libras el pasado agosto, disputó 31 partidos y marcó 8 goles en la temporada citada, una cifra récord en su carrera en la Premier League. Su media de valoración en el curso fue de 7,13, mientras que su actuación más reciente en liga, en el campo del Tottenham, se quedó en 6,5. Abrió esa serie con un 7,2 y un gol en West Ham, después firmó un 7,3 ante el Sunderland y un 6,3 en Crystal Palace. No es una forma impecable, ni mucho menos, pero sí la suficiente para mantener viva la conversación sobre Inglaterra por méritos propios y no por el ruido de turno.

La cuestión de fondo es sencilla. Puede que hubiera mucho ruido en internet, pero Dewsbury-Hall ha dejado clarísima su postura, y lo ha hecho tras una temporada de fútbol regular en el Everton. Si Inglaterra llega, será porque sus actuaciones siguen sumando —no porque un rumor en la red haya hecho el trabajo por él.

Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →