Everton cerró el mercado de fichajes con las llegadas de Jack Grealish y Ainsley Maitland-Niles sobre la bocina, pero el balance final es demoledor: el conjunto acabó con una plantilla más corta que la que tenía cuando arrancó el verano. La caída a última hora de la operación por Folarin Balogun terminó de alimentar una ventana pensada para reforzar al grupo y que, en cambio, ha dejado más dudas sobre la reconstrucción.

El tamaño de la plantilla de Everton tras el cierre del mercado

Aquí la cronología importa, y mucho. Angus Kinnear afirmó que Everton heredó solo 12 jugadores con contrato, algo que explica al menos por qué el primer verano bajo el mando del Friedkin Group iba a ser un trabajo de enorme desgaste. Aun así, el club cerró la ventana habiendo reducido el tamaño de la plantilla, un desenlace muy difícil de vender como un paso adelante.

Y no es solo una cuestión de imagen. Everton acabó 13º la temporada pasada y entra en esta tanda de partidos situado 9º en la clasificación de la Premier League, así que el club trata de construir desde una base decente, no de apagar incendios. Una plantilla más corta complica ese objetivo, sobre todo con solo 4 puntos sumados en sus últimos 3 partidos de liga.

Kinnear también aseguró: "El fútbol europeo, lo hemos demostrado, es perfectamente alcanzable, porque estuvimos muy cerca". Después añadió: "El club dependía de demasiados jugadores cedidos, probablemente de demasiados futbolistas veteranos, y había muchísimo trabajo por hacer".

La bronca por Armstrong y el movimiento final

La parte más explosiva del mercado fue el episodio de Harrison Armstrong. Everton estudió la venta del centrocampista, el Nottingham Forest puso sobre la mesa una oferta de 40 millones de libras y la reacción de la afición fue tan fuerte que una de las advertencias fue que "habría un motín" si se marchaba.

Armstrong ya había sido titular en los 3 partidos oficiales de esta temporada, así que nunca se trató de un caso menor de un joven al borde de la plantilla. La protesta fue sonora porque los hinchas vieron a un canterano tratado como moneda de cambio, no porque estuvieran exagerando ante un simple rumor de academia.

El caso Balogun añade más leña a ese incendio. Everton había ido con todo a por el delantero, pero la operación se vino abajo en el tramo final, y el club salió del mercado con la sensación de que la ambición se recortó justo cuando más falta hacía.

El único balance claramente positivo de la actividad del último día de mercado es la llegada de Grealish y Maitland-Niles. Ni siquiera eso cambia la idea central: Everton cerró el verano más pequeño, no más fuerte, y la próxima serie de partidos se juzgará a partir de esa decisión.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se está juzgando tan duramente el mercado de Everton?

Everton cerró el mercado con las llegadas de Jack Grealish y Ainsley Maitland-Niles, pero la plantilla terminó más corta de lo que empezó. La caída a última hora de la operación por Folarin Balogun y la bronca por el caso Harrison Armstrong alimentaron la sensación de que la reconstrucción se quedó a medias.

¿De verdad Everton reforzó su plantilla este verano?

Hubo incorporaciones, sí, pero el balance global dejó una plantilla más pequeña. Angus Kinnear aseguró que el club heredó solo 12 futbolistas con contrato, y aun así Everton cerró el mercado envuelto en críticas por una planificación de vender para comprar que no terminó de cuajar.

¿Qué pasó con Harrison Armstrong en Everton?

Everton se planteó la venta de Harrison Armstrong y el Nottingham Forest llegó a ofertar 40 millones de libras. La operación acabó cayéndose tras la furiosa reacción de la afición, con Armstrong habiendo sido titular en los 3 partidos oficiales disputados esta temporada.

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