Se espera que FIFA estudie este jueves, en la reunión del Consejo en Zúrich, un cambio reglamentario pensado para evitar otro embrollo disciplinario como el de Folarin Balogun. La polémica gira en torno a una sanción automática de un partido y a si puede quedar en suspenso cuando la política entra en escena. Debbie Hewitt escribió el mes pasado a Gianni Infantino para pedir la divulgación de todos los documentos vinculados al caso.

El embrollo por la sanción de Balogun

El caso de Balogun se ha convertido tanto en un problema de gobernanza como en uno disciplinario. Las fuentes señalan que Trump desveló una llamada a Infantino antes de que la sanción quedara en suspenso, mientras que Infantino sostiene que el comité disciplinario tomó su decisión de manera independiente de su oficina.

Esa brecha explica por qué FIFA quiere ahora dejar la norma meridianamente clara. El organismo pretende cerrar la puerta a que una suspensión automática se pause después de que una presión externa entre a formar parte del proceso.

La vertiente futbolística de la historia puede pasar desapercibida, pero sigue teniendo peso. USA de Balogun ha disputado 4 partidos en el Mundial de 2026 y ha marcado 3 goles en 324 minutos. El debate no va de un mal momento de forma, va de procedimiento, y FIFA está reaccionando ya a ese procedimiento.

Más lupa sobre la reunión del Consejo

La cita de Zúrich no gira solo en torno al caso Balogun. El Consejo también deberá estudiar una propuesta para repartir 6.350 millones de dólares durante los próximos tres años, incluidos 25 millones para cada uno de los 211 países miembros de FIFA.

Las dudas sobre la gobernanza se han ampliado por otras decisiones vinculadas a Gianni Infantino. FIFA Forward Enterprise se desarrolló sin consultar al Consejo de FIFA, y la organización habría aceptado pagar 4 millones de dólares durante 7 años por unas oficinas en Trump Tower. Un portavoz de FIFA aseguró que el contrato de alquiler cumple toda la legislación local y que se firmó siguiendo el proceso interno estándar de la entidad.

Esa defensa choca de frente con las críticas de Miguel Maduro, antiguo responsable de gobernanza de FIFA, que afirmó: "Este acuerdo con la Trump Organization plantea un conflicto de intereses evidente a la luz de los intereses de FIFA en el Mundial de Estados Unidos o de su asociación con el Board of Peace del presidente Trump". Alex Phillips también se mostró crítico y lo calificó de "un nivel de halago completamente innecesario".

El cambio de norma sigue siendo solo una posibilidad, no una aprobación cerrada, pero la reunión de Zúrich ya pesa más que un simple trámite disciplinario. Si FIFA se mueve para prohibir la suspensión de las sanciones automáticas de un partido, el caso Balogun habrá forzado una línea mucho más limpia en el reglamento.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →