Tres hombres que estuvieron en Wembley en 1966 siguen discutiendo sobre el alma del fútbol 60 años después. Derek Scott y otros dos asistentes conmemoraron el aniversario cargando contra el juego moderno, desde el engaño y los cambios hasta el dinero que lo rodea. Sus recuerdos están ligados a la victoria de Inglaterra por 4-2 en la prórroga ante Alemania, pero ahora el debate gira sobre todo en torno a lo que se ha convertido el fútbol.
Las quejas desde Wembley
Scott fue tajante sobre el cambio. "Ahora lo suyo es hacer trampas", dijo, al tiempo que añadía: "El fútbol es tan distinto ahora, antes no había trampas, ni una ristra de suplentes entrando y saliendo". Ray Liberty fue todavía más allá en el plano comercial: "Es dinero, dinero y dinero. No me importa ser un poco mayor, nosotros lo tuvimos cuando era mejor, supongo".
Ese malestar no iba solo contra el producto actual. Liberty explicó que el torneo en sí se vivía de otra manera entonces, comparado con el ruido global que rodea hoy al juego: "Ahora jugamos en México, América, y hay un apoyo fanático, pero entonces no era así, no había tanta expectación".
Los tres aficionados no se conocían en el momento de la final. En los últimos 20 años se han hecho amigos gracias a las tertulias con unas copas en el Nascot Arms, lo que da al aniversario una forma algo peculiar. Es un reencuentro construido tanto sobre la amistad posterior como sobre lo que vieron en 1966.
El recuerdo de Hurst en la final
Sir G. Hurst guarda un recuerdo distinto del aniversario, aunque encaja con la misma efeméride. "Al salir por el túnel aquel día, solo una parte de la grada podía vernos, y luego 96.000 personas... ese recuerdo se quedará conmigo para siempre", dijo. También aseguró que sigue encontrándose con gente que le cuenta exactamente dónde estaba aquel día, ya fuera en el partido o de vacaciones por el mundo.
La magnitud de la cita sigue sosteniendo la historia. Inglaterra derrotó a Alemania Occidental por 4-2 tras la prórroga en Wembley, y aquella final sigue siendo el único título mundial masculino del país. 60 años después, el acontecimiento vuelve a ser homenajeado con nuevos documentales, pero el hilo más fuerte sigue siendo el mismo: quienes estuvieron allí creen que el fútbol ha tomado un rumbo que no les gusta.
El viejo debate sobre el segundo gol de Hurst sigue ahí también. Los asistentes estaban convencidos en su día de que el balón no había cruzado la línea, aunque uno de ellos cambió de opinión después de ver una repetición coloreada. Esa discusión nunca ha terminado de desaparecer, aunque las piezas de aniversario se interesen más por la memoria que por el veredicto.
La sensación de los testigos está bastante clara. Les encantó el fútbol que vieron en Wembley, pero no les hace ninguna gracia lo que vino después.
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