Gabriel Martinelli salió desde el banquillo en el minuto 66 y decidió la noche de Brasil ante Japón con el gol de la victoria en el tiempo añadido. El remate llegó en el 5.º minuto de prolongación, al poste y dentro, cuando la canarinha dio la vuelta a un partido que se le había puesto cuesta arriba. Bruno Guimarães puso el pase y la reacción tras el pitido final estuvo casi a la altura del propio gol.
El impacto de Martinelli desde el banquillo
La secuencia del marcador fue clara. Japón se adelantó por medio de Kaishu Sano en el minuto 29, Casemiro empató en el 56 y Martinelli culminó la remontada tras entrar en el 66. La lectura más limpia es que Brasil encontró su colmillo al final, y Martinelli lo puso en una sola acción decisiva.
Lo hizo en 33 minutos de juego, con un tiro a puerta y una valoración de 7,5. Es el tipo de aparición que el técnico se toma muy en serio. No estuvo mucho tiempo sobre el césped, pero su impacto fue directo: 1 gol, el 1 tanto decisivo y un resultado que Brasil tuvo que sudar de principio a fin.
Los elogios al gol de la victoria
Guimarães no se mordió la lengua después. En declaraciones a football365.com, afirmó: "Creímos hasta el final. Ellos estaban muy compactos; era muy difícil encontrar espacios. El míster nos pidió apretar arriba. Eso es espíritu de equipo, espíritu de grupo. Es fantástico que el jugador que salió desde el banquillo sellara nuestra clasificación. Martinelli es sensacional, estoy muy feliz."
La reacción del propio Martinelli fue pura emoción, sin artificios. Dijo: "No tengo ni palabras para describir la alegría que siento en el corazón al ver a la gente de Brasil feliz con la clasificación... Sabía que iba a tener otra oportunidad y, gracias a Dios, pude marcar el gol de la victoria."
También hubo una lectura táctica que conviene no perder de vista. Martinelli explicó que en Arsenal no juega por dentro, pero Carlo Ancelotti lleva tiempo hablándole de cómo puede rendir en esa posición. Eso le da a Brasil otra baza con un extremo que se siente cómodo atacando espacios y rematando jugadas, no solo iniciándolas.
El respaldo tras el partido llegó también desde dentro del vestuario. Vinícius Júnior, Gabriel Magalhães y Matheus Cunha elogiaron a Martinelli tras el gol, que es justo lo que suele pasar cuando un suplente cambia el partido en lugar de limitarse a entrar. El pase de Guimarães y el remate de Martinelli dejaron la acción decisiva muy clara, y el banquillo de Brasil se llevó la mayor parte del mérito en la noche.
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